Nébula y Novia, dos sellos de un escritor

29 Nov 2016 Redacción Vanguardia

La Novia en el herpetario y Nébula Nova son las últimas dos publicaciones literarias a cargo del poeta y antólogo Vladimir Amaya.

Por Miriam García

La poesía como una forma de vida. Así es como Vladimir Amaya entiende a esta rama de la literatura; pero no se limita a su amor por la poesía. También le ha dedicado un espacio especial al cuento. En 2017 este antólogo celebra 10 años de dedicarse a lo que él considera como el oficio de la poesía; y como una antesala ha presentado algunas publicaciones especiales. La primera fue su propia antología, “Deflagración constante.” Posterior a ello presentó la antología salvadoreña de cuentos “Nébula Nova: Astrolabio” que define como un “guiño” a Salarrué y en la que explora autores e historia de la narrativa.

La tercera publicación que presentó fue “La novia en el herpetario”, poemario de Dariela Quinteros, un personaje que creó en el 2010 como parte de un proyecto para explorar la poesía desde la perspectiva y la autoría femenina. Un proyecto que en su momento hizo creer a muchos que realmente había una joven promesa de la poesía de nombre Dariela Quinteros; y que finalmente se desveló como uno de los proyectos del escritor. Ambos proyectos se dan a conocer en las siguientes entrevistas.

¿Es la primera vez que haces antología de cuento?

Sí, siempre me interesó el cuento, las historias, allí uno inicia siempre. Luego me decanté por la poesía en sí; pero siempre tuve referentes de cuentos. Incluso algunos poetas en El Salvador siempre han tenido cuentas.

¿Cuánto tiempo te ha llevado hacerla?

Han sido seis años de elaboración; a veces la olvidé porque era en paralelo con otros proyectos. Trae autores de primera línea, algunos realmente olvidados; esa miscelánea manifiesta. También cabe señalar que no todos son cuentos bajo el rigor del término. Algunos solo son narraciones, relatos costumbristas, protocuentos.

¿Qué es un protocuento?

Va en camino a serlo, no llega. Para entenderlo hay que comprender que es el cuento literario, su terminología. Un cuento es algo relativamente corto, de una sola trama, de pocos personajes y a veces los escritores empiezan haciendo un cuento y más que todo solo es un relato; una narración de algo pero no hay una intriga otra rama establecida. Pero no me preocupé por eso. Es una de las antologías más frescas. Quería disfrutarla haciéndola.

¿Cuál fue el criterio que retomaste para elegir los cuentos?

Los textos escogidos fueron más que todo. Las lecturas. Incluso hay un prólogo donde menciono autores que no están en la antología; para que el lector los busque. Esto se trata de cuentos que siempre me gustaron, que en mi adolescencia ya me habían marcado; tenían que estar en una antología hecha por mí.  Hay de todo, autores clásicos del cuento, medianamente coocidos…

¿Hay autores nuevos?

No. La idea que tenía originalmente era de un solo libro, desde los primeros hasta los más jóvenes, algo así como un índice general de los cuentistas; pero era mejor dividirlo en dos partes. Esta es la primera parte. El más joven nació en 1943. En la segunda vendrá desde 1944.

Hay cuentos desconocidos y cuentos ya en el mapa.

Si es un libro con cuentos de personas ya conocidas; luego para los más jóvenes de personas que quizá no son muy conocidas. Por ejemplo, está Rolando Velásquez que me parece uno de los personajes más sombríos de nuestra literatura. Es un libro de disfrute. Una de las antologías más relajadas. La idea es difundir y poner al alcance del estudiante a sus autores.

Me decías que este libro le da un guiño a Salarrué. ¿Por qué?

Es como un pequeño homenaje. Lo dije en la presentación. “Nébula nova” es un libro que está dentro de otro libro en la literatura de Salarrué. Además los cuentos reunidos bajo ese título son muy buenos. Nuestro primer cuentista es Salarrué y presentarlo en la casa del escritor fue muy significativo.

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Dariela, la novia en el herpetario.

¿Cómo nace el proyecto de Dariela Quinteros?

Es remontarse al 2011 cuando todavía formaba parte del taller literario “El perro muerto” y teníamos un apego a los proyectos literarios que fueran más allá de escribir un poema. El personaje de Dariela Quinteros es que es una muchacha vicentina, en sus eternos veinte años, estudiante de arquitectura de la Universidad Nacional. Todo esto como aspectos biográficos que eran esenciales para le proyectos porque a raíz de esos elementos se iban a configurar bastantes temas en los poemas de la muchacha, como obsesiones, sueños, temas reiterativos en su pequeña obra incipiente que comenzaba.

Pero que fuese verosímil escribir como mujer, ¿Cómo fue?

Hubo bastante empatía en eso, que no fuera superficial ni falso. Fue un proceso bien difícil, por ejemplo pasé borradores que no llegaron a ser poemas porque de un solo le volaban cabeza; pero fue saludable para el proyecto; también compenetrarse y ser empático con los demás, salir de mi. Pero era simplemente terminar el proyecto y hacerlo con responsabilidad y diversión.  Pero se necesitaban otros aspectos; no solo que vos te veas como una mujer, en el caso, sino que el mundo te vea así.

¿Cómo lograste que el mundo viera a Dariela y fuese verosímil?

Se publicaron algunos textos en el periódico, en el 3000. Envié a ver si el producto en sí podía defenderse. Gané mis primeros juegos florares con poemas de ella, y cada publicación y premios iban puliéndola.

¿Tuviste alguna influencia; como el caso de Raúl Contreras que fue Lidia Nogales?

No, es diferente. El de Raúl Contreras fue un proyecto más profundo; más espiritual quizás. Lo mío era más experimental, el proyecto, el trabajo, más de laboratorio que se fue desarrollando y tuvo la opinión favorable en algunos casos. Todo fue parte del proyecto, necesitaba esa experiencia para que el proyecto de Dariela madurara.

¿Y por qué incluir ahora el proyecto de Dariela como un poemario?

Me pareció idóneo como antesala a los diez años. El próximo año estoy celebrando diez años como si hubieran sido 50; es duro decirlo pero con gozo. No era como presentarla para que creyeran que era alguien, de hecho en 2011 en la última presentación ya se notó que no era eso. Quizá no se iba a volver a presentar. El proyecto fue divertido y como antesala se me hizo a bien este noviembre presentarla.

Con respecto a ella, me pareció muy idóneo que viniera de San Vicente; porque de allí es la primera poeta salvadoreña registrada. Se le planteó una biografía. La novia en el herpetario es un paseo; el proyecto se dio para sí que se diera como en un herpetario, con entrada, sección de reptiles, de anfibios y el poema de salida. Todas esas vivencias que quizás uno ha construido. Todo eso se ve reflejado en el trayecto.

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