Así inicia Vladimir Amaya sus "Fiestas Patronales"

08 Feb 2017 Redacción Vanguardia

Entrevista acerca de dos trabajos poéticos de Vladimir Amaya, en el marco de sus 10 años dedicándose a la poesía.

Por Miriam García

En diciembre de 2016, Vladimir Amaya presentó la última de sus antesalas poéticas para conmemorar sus 10 años dedicándose a la poesía. Este texto fue “Quizá tu nombre falte”*, una antología particular y única, como su título. Ahora, en 2017, este poeta abrió el año con la primera presentación de "Los Sagrados Malditos"* y lo hizo con un texto en coautoría con su amigo y colega Manuel Ramos. De estos dos textos, así como de sus “Fiestas patronales” nos habla en la siguiente entrevista.

 “Quizás tu nombre falte” es un título que llama la atención, ¿Cuál es el eje temático?

Es una de mis primeras antologías, en todo el sentido de la palabra. Es una selección regida por mis gustos; pero si me pongo a meter a gente que me guste, me gustan muchas poéticas. Diferentes estilos de discursos. Necesitaba otro criterio que era el de, para mí como un simple lector que le gusta la poesía, necesita de referentes, de aprender de alguien. Eran esos dos criterios, que me gustara pero que a la vez me llenara, que aprendiera algo de ese trayecto en la poética a la que me enfrentaba. De cada uno hay un elemento o un matiz que me llamara la atención.

¿Un ejemplo de ello?

Salvador Juárez, no muy conocido por las nuevas generaciones; pero siempre me ha gustado su manera de abordar lo cotidiano, utilizar la lengua común. Siempre me ha llamado mucho la atención que no es imposible que la poesía se una con los lenguajes cotidianos y eso viene de años de tradición literaria, no solo en El Salvador, yo lo he leído y me parece que cumple esos dos criterios para mí, lo hace único.

¿Existe un criterio generacional con esta antología, o retomas de varias generaciones?

El único criterio objetivo fue el cronológico. Yo decidí empezar con gente que nace en 1940. Abro con Alfonso Kijadurías. También tuve que poner límites. Son los nacidos entre 1940 hasta 1983, tampoco me iba a ir muy para acá, en el sentido de agrupar jóvenes. Pueden gustarme muchas cosas de mi generación; pero que me despierten inquietudes como lector, más allá de simple gusto y el placer de leerlos, llegan hasta 1983.

¿Qué es lo que has descubierto entre los poetas de tu generación?

Que hay mucho futuro, es lo que sí te puedo decir. Esta sería una de mis primeras antologías, en todo el sentido de la palabra, por lo que como lector me aporta. Es una antología más cómoda, ya no hay tanto compromiso con la historia o con los lectores. Es más de mis gustos.

¿Cómo ha sido la recepción?

De los que yo he sabido, ha gustado, ha agradado. Ha tenido buena recepción.

Los sagrados malditos se presentan.

¿Con los sagrados malditos abrís las fiestas patronales?

Sí, es la apertura de esta celebración de mí mismo; son ya diez años de haber aceptado a la poesía, de haberme metido de cabeza. Ha sido un viaje de aprendizaje. Decidí hacer esto hace diez años (dedicarse a la poesía). En ese momento que nos enteramos con Manuel que escribíamos, que teníamos inquietudes literarias. Creo que a todos se nos ha planteado la inquietud de hacer un libro en coautoría, la historia salvadoreña incluso nos da algunos ejemplos, como Susana Reyes con Keny Rodríguez, y que mejor que hacer este trabajo con Manuel Ramos.

¿Llevan el mismo tiempo en el oficio de la poesía?

Manuel: Prácticamente sí, en el mismo año iniciamos a leer, a escribir poesía. Con ritmos totalmente diferentes estrechados por la amistad, que eso es lo que simboliza el libro. Es un sello de ese vínculo afectivo que existe, que si bien no es más que el broche de oro con el que se abren las fiestas patronales, también reunirnos en un libro.

Vladimir: Esa es la intención, es poesía, es patentar ese vínculo. Incluso el poema más viejo incluido es del Taller del “Perro Muerto”.. La idea es patentar ese crecimiento de dos ritmos distintos, como te diría, particulares. Fue una idea que fue evolucionando, como te diría. Tuvo varios nombres, se movieron textos...

El título fue una construcción colectiva entre ambos, ¿Cómo llegaron a convertirse en sagrados malditos?

Vladimir: Quizá es también un juego, desde siempre creo yo.

Manuel: Nos caracterizamos por poner nombres llamativos a cuestiones que tenían que ver con nuestro qué hacer literario. Por ejemplo en el taller del Perro Muerto tuvimos el recital “Sólo el asombro” Tuvimos otro que se llamaba “Disculpe usted nuestros modales”; es algo que se viene marcando y es también simbólico. Es algo de nosotros, parte de ese sello que nos ha caracterizado.

Vladimir: No quiere decir que seamos unos sagrado o malditos, eso se le deja al lector.

¿Para el contenido del texto tomaron trabajos ya hechos, o crearon algo para este libro?

Prácticamente delimitamos el trabajo hacia allí. Cada quien vio algunas características de su propia obra o su propio trabajo y se nos ocurrió.

¿No tiene una estructura como lo que sueles hacer?

No, no tiene esa estructura. Son 30 poemas cada uno. Esa fue la única condición. Como te digo, es la prueba piloto, aprovechando de una colección que queremos lanzar de Zeugma de dos amigos o dos amigas donde el criterio sea el vínculo afectivo.  Lo que buscamos con esta colección, que se llama “Como uña y mugre”, es patentar ese vínculo en el plano literario. Por ejemplo no podés pensar en fulano; porque siempre está sutano junto a él. Este es el volumen 0, la prueba piloto, aprovechando que teníamos esa idea con Manuel. Esperamos que esta colección siga.

¿Algunos de estos poemas no pueden tomarse como un diálogo entre tu poesía y la de Manuel, no hay un momento en que se comiencen a concatenar?

No, creo que no se pueden acercar. Lo que sí hicimos fue lo de poner cada uno un poema muy viejo, uno mío del 2007 y de Manuel uno de 2006. No pretendemos otra cosa que realizar ese sueño. Empezamos este año con esto, esperamos que la colección siga y que reúna a amigos, compañeros y camaradas.

¿Qué trabajos vienen de forma independiente de cada uno?

Manuel: Usualmente no respondo a eso, porque en mi caso es un trabajo bastante lento. Voy mucho más despacio, prácticamente tengo terminado un poemario;  pero no con la intención de publicarlo aún, sigo trabajándolo, corrigiéndolo; pero no visualizo 2017 para publicaciones, sino que más adelante.

Vladimir: Voy a estar ocupado, eso lo puedo asegurar. No solo con publicaciones así en conjunto, sino con otros autores. Esta fiesta no solo es mía, vienen otros títulos de la editorial, vienen cuentos.

Te estás metiendo a la narrativa.

Sí, de otras personas, tengo ese trabajo y tiene que ver la luz. También de poesía, y como digo esta fiestas no solo son mías, quizá por eso serán el doble de pesadas y no solo trata de publicaciones de libro, sino otros tipo de búsquedas. Como te digo, se acabaron las antesalas, se acabaron los juegos, hay que ponerse en serio.

¿Habrá algún trabajo que retome el tiempo que estuviste en el Perro Muerto?

Estamos en pláticas. Los que terminamos el proceso estamos en comunicación. El Perro Muerto fue aquellas oleadas de jóvenes que iban y venían. Los que lograron terminar el proceso, con los cinco integrantes hay pláticas. Vamos a estar haciendo un llamado para la gente que recuerda con cariño al taller.  Como te digo, quiero publicar a otras personas cuyo trabajo merece salir a la luz.

Y ya que has llegado oficialmente a estos diez años de trabajo poético, ¿Qué podés decir? ¿Qué significan mirándolos en retrospectiva?

 Una escuela, un repertorio de pérdidas, de ganancias, de personas, de materiales, pero satisfactorio. No envidio a las personas que cumplen sus 20 o 50 años de vida literaria, sobre todo en este aspecto, incluso quizá sea el doble; así que voy a disfrutarlas también. Quizá sean las primeras y las únicas, porque son pesadas. Es una escuela. He ganado y he perdido, aceptar el reto de seguir a las personas que yo admiro que han aceptado ese reto es también celebrarlos a ellos. También es celebrar a personas que han aceptado el reto de la poesía, a quienes muy poco se les conoce. También es celebrar con ellos esta ida llamada poesía, este funeral llamado poesía, este carnaval llamado poesía. Sobre todo eso, celebración, las enseñanzas, las pérdidas, los vacíos, aprender de ellos. Tomar como oficio cada día más la poesía, saber el verdadero significado de la poesía sobre todo en tierras como El Salvador. Eso es lo que veo al girar mi cabeza y ver esos 10 años tras de mí. 

*Los libros "Los sagrados malditos" y "Quizá tu nombre falte pueden ser encontrados en el restaurante Los tacos de Paco; Clásicos Roxsil y con Vladimir Amaya.

 

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