Médicos de exportación

02 Nov 2016 Redacción Vanguardia

Casi 60 años de revolución dan para hablar muchas cosas sobre Cuba, sobre ese sueño de una sociedad sin clases sociales: todos somos iguales por lo que todo es de todos. Aunque aquel sueño parecía ir por buen rumbo, hubo que hacer, de emergencia, importantes ajustes cuando entre 1990 y 1991 cayó la Unión Soviética, el mejor aliado político y económico que tenía la isla del Caribe.

Por Héctor Murcia

Fotografía: Referencia

La caída de la URSS sumado al famoso embargo estadounidense, supuso para Cuba un varapalo al cual pusieron nombre: “El periodo especial en tiempos de paz”.

Este periodo hizo que se  reformaran políticas de agricultura, que se reacondicionara la industria, la salud, el racionamiento, entre otros importantes rubros de la vida cubana.  
Gracias a ello, quizá, podríamos hablar que Cuba tiene un particular sistema político y aunque el periodo especial ya es historia, marcó un antes y un después en su sociedad.

Ahora en pleno siglo XXI, aunque el sistema político cubano sigue siendo un referente para la izquierda latinoamericana, éste se ha ido reinventando según las necesidades económicas y sociales hasta convertirlo en algo tan autóctono como su arroz congrí, y esto nos lo confirma Ana (nombre ficticio), una médica cubana radicada en España.

Ana ha vivido en los dos sistemas: el comunismo cubano y el capitalismo español y puede hablar certeramente de lo que para ella es “el invento cubano”: “el sistema de Cuba ni es comunista, ni es socialista, ni es capitalista; es una especie de mezcla de todas”.

A pesar de esta afirmación, Ana no duda en reconocer algunas de las virtudes de este sistema ya que ella como todos los profesionales de la salud cubanos han podido estudiar esta rama de la ciencia gracias a que el Gobierno se los ha facilitado.

Cuba es el mayor “exportador de médicos del mundo”, actualmente según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano, hay unos 20,000 médicos de la isla en misiones internacionales lo que genera al Gobierno unos $5,000 millones de dólares al año.

Esto se debe a que Cuba destina casi el 13% de su presupuesto a la educación, mientras que Estados Unidos, por ejemplo, un 5%. Lo que pone en evidencia la importancia que tiene para el Gobierno Cubano el que sus ciudadanos tengan la oportunidad de estudiar.
Además, Cuba cuenta con uno de los índices más altos en alfabetización: el 97% de su población sabe leer.

Sin embargo, como casi todo tiene un pero, este caso no es la excepción; aunque en la actualidad esto ya no se da, hasta la década de los 90’s cuando los alumnos llegaban a los 11 años de edad tenían que cumplir tareas agrícolas en las llamadas Escuelas de Campo.
Aunque como se dijo anteriormente, éstas ya no existen, Ana rememora que en sus días de educación secundaria tenía que realizar tareas como seleccionar las hojas de tabaco, recolecta de cítricos, entre otras cosas de 6:00 am a 12 del md. Durante tres años realizó estas tareas: “El Gobierno cubano tiene sus cosas buenas pero también ha sido duro, porque yo, mi niñez me la pasé trabajando en el campo”, asegura Ana.

En la actualidad hay otros mecanismos que el gobierno cubano utiliza para “cobrar” por esa educación gratuita.

Cuando Ana empezó a trabajar como doctora, ganaba unos $20 al mes, lo que le limitaba en gran manera, para ella era más un pago simbólico que un dinero que le fuera a hacer de gran ayuda. Después, ya con dos especialidades, una de ellas en la que muy pocos médicos se han formado y por lo que no quiere revelar su nombre para no tener problemas para volver a entrar a Cuba, llegó a ganar como máximo $27 dólares al mes.

Y ella hace alusión a esta etapa de su vida de la siguiente manera: “Yo recuerdo que cuando volvía del trabajo pasaba frente a una tienda brasileña en la que un par de zapatos valían $37 dólares, nunca me los pude comprar. No es que lo material sea lo más importante pero una se ilusiona también.”

Aunque el salario de un médico en la isla es bajo, el de los médicos que marchan en misiones internacionales es un poco mejor.

Sin embargo, el 75% del salario que reciben los médicos cubanos que trabajan en misiones oficiales va a las arcas del Estado, como se menciona anteriormente son cifras millonarias las que generan estas misiones en diferentes países del mundo.

Un ejemplo de esto es la de los médicos cubanos en Brasil en un programa impulsado por el Partido de los Trabajadores durante la presidencia de Vilma Rousseff.

Durante su trabajo en el programa cada doctor recibía un salario equivalente a $1,000: $600 en Brasil y otros $400 depositados en un banco de Cuba. Lo que representa una tercera parte de los $3,300 que el gobierno brasileño entrega a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para que pague a la estatal Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos.

Cuando Rousseff  fue destituida, el gobierno cubano presionó a las autoridades brasileñas para renegociar el contrato de sus médicos y obtuvo un aumento del 9% en el pago. La Plaza de la Revolución también logró un incremento del 10% para la alimentación de los médicos en áreas indígenas.

Aun con toda la labor humanitaria que les puede impulsar, algunos galenos recurren a quedarse o casarse con nacionales de los países en los que se encuentran destacados para ya no regresar a Cuba porque consideran que el trato y el factor económico les compensa más en un país extranjero que en la propia isla.

Pese a esto, la formación de profesionales de la salud sigue siendo una prioridad para Cuba, quizá sea un aliciente a la reputación de su sistema o simplemente un factor más que ayude a impulsar su economía a través del trabajo de sus nacionales en otras tierras, lo que quizá vendría siendo un tipo de emigración forzada.

Aunque la respuesta a lo anterior sólo lo tendrán sus autoridades, Cuba cuenta con un médico por cada 200 habitantes, un dato que ya quisieran muchos países desarrollados, además de tener altos indicadores positivos en rubros como la mortalidad infantil, control de VIH y esperanza de vida.

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