Derecho al agua, ¿para todos?

03 May 2016 Redacción Vanguardia

Al occidente del país, en Ahuachapán, más de 4 mil familias enfrentan una situación crítica e irónica. Viven cerca del estero de Garita Palmera; también viven en las cercanías de la microcuenca El Aguacate, del Río Paz. Pero no tienen un acceso digno y suficiente al agua para su consumo humano. En esa misma zona, una agroindustria de caña de azúcar mantiene regadíos las 24 horas, utilizando el agua de la microcuenca, para más de 300 manzanas del monocultivo. 

Por Miriam García

Fotografías: Blanca Iris Peña

¿Qué sucede cuando los interesas empresariales sobre el recurso hídrico pasan sobre el derecho humano? Ocurre que comunidades enteras se enfrentan a la escasez del agua mientras empresas hacen usos cuantiosos del vital líquido. Esto es precisamente lo que ocurrió en la microcuenca El Aguacate, una subcuenca del Río Paz, del departamento de Ahuachapán. 18 comunidades se enfrentó a la falta de agua mientras veía como Central Izalco, industria cañera, utilizaba miles de litros para regadíos del monocultivo.

Para conocer la dimensión de esta problemática es necesario conocer el contexto de la problemática. La caña de azúcar es el monocultivo que ocupa grandes hectáreas de terreno en El Salvador. Para la comunidad Bola de Monte, ubicada en los alrededores de la microcuenca, esta cercanía con las 307 manzanas de cañales no es un beneficio. De acuerdo a Álvaro Orellana, presidente de la Asociación Istatén y residente de la zona, los problemas que conllevan los cañales afectan el acceso al agua. Debido a los químicos que se utilizan para acelerar el proceso de este cultivo, que es concebido de manera industrial, se contaminan los mantos acuíferos subterráneos. Orellana comenta que el glifosato, un químico que se utiliza en la industria cañera queda hasta 5 años en la tierra y genera diversas afectaciones a la salud de las personas.

Pero el problema principal es el acceso a la fuente de agua de El Aguacate. De acuerdo a los habitantes de la zona, la industria cañera, Central Izalco, construyó represas artesanales y una borda de tierra de 350 metros para modificar el cauce del río; para que este pudiera acercarse a los cañales y abastecer los regadíos. El problema fue que esta modificación en el cauce natural dejó sin acceso al agua a 18 comunidades de la zona; a más de 4 mil familias.

“Como comunidad nos hemos unido, no es posible que unos pocos se adueñen del agua. Nosotros hemos puesto las denuncias y hemos estado luchando para que no se de (el acaparamiento del recurso hídrico) y hemos logrado que se retiren las represas” dice Rigoberto Monge, vicepresidente de la Asociación Istatén. La asociación lleva el nombre de la flor que se dan en los manglares. Monge se refiere a que la comunidad ha denunciado al Juzgado Ambiental de la zona, al Ministerio del Medio Ambiente y al Ministerio de Agricultura y Ganadería la situación que los dejó sin acceso al agua. Además, debido a la modificación del cauce, diversos pozos de la zona se secaron, dejando sin esa fuente a las familias.

“Hasta el 15 de febrero denunciamos las anomalías del río paz y la microcuenca se obtuvo un diálogo con ellos (funcionarios y representantes de Central Izalco) en marzo de este año” comenta Álvaro Orellana, el presidente de Istaten. Orellana señala también otros problemas derivados del monocultivo en la zona: “Tenemos diferentes tipos de problemas: tenemos el problema de la quema indiscriminada de la caña, tenemos el uso de agrotóxicos que son también algo muy perjudicial porque no tenemos agua potable, sino agua de pozos y el glifosato queda en la tierra de tres a cinco años y lleva partículas hacia nosotros. Hay datos en el chino y el castaño donde han salido porcentajes altos de insuficiencia renal.”

Orellana también expresa que las comunidades no están en contra de compartir el acceso al agua con la empresa, sino que se haya tomado una acción que afecta directamente y sin alternativas a las comunidades: “No estamos en contra de que Central Izalco extraiga el agua, estamos en contra de que hayan hecho represas para que el vital líquido solo les quede a ellos.”

El presidente de la asociación también recalca que otras especies de animales y plantas sufren por la falta del agua. La modificación del cauce del río impidió que el agua dulce desembocara en los manglares de la zona de Garita Palmera; donde más de 6 manzanas de mangle rojo se están secando. Esto producto del desequilibrio entre agua salada y dulce que necesita el manglar para su subsistencia. Aunado a esto, las comunidades expresan que la modificación del cauce del río ha impedido que el agua fluya en los manglares y al estancarse se calienta, empeorando la situación. Otro de los efectos de estas acciones han sido el aumento de las inundaciones en la zona.

La comunidad logró que se quitaran las represas artesanales; pero fueron ellos mismos, y no la empresa que las construyó, quienes tuvieron que quitarlas. No obstante, en el río aún permanece la borda de tierra que divide el cauce de El Aguacate (Río Paz) y favorece la corriente que irriga más tarde  a los cañales. .

De acuerdo a Manuel Trigueros, habitante de la zona, luego de la victoria obtenida para eliminar las represas, la Central Izalco buscó otra manera de obtener el agua que necesita para irrigar las más de 300 manzanas de caña. Esto se consiguió colocando dos bombas extractoras de agua; que extraen 35 mil litros por hora del vital líquido. El resultado es que los cañales son regados durante 24 horas por aspersores. De acuerdo a Orellana, presidente de Istatén, el único cambio es que cada cuatro horas los aspersores se mueven de lugar para abarcar toda la plantación.

“Este problema afecta a los bosques del área salada y a las 4 mil familias utilizan el agua su consumo. Lo que no estábamos de acuerdo es que solo ellos toman el agua y otros la pierden. Incluso se pierden animales como jaibas, pescados, camarones que son medios de vida de las comunidades” dice Trigueros, quien también explica que desde el año 2012 la Asociación Istatén ha buscado dialogar para recuperar su acceso al vital líquido.

Resulta irónico que, a escasos metros donde se encuentran los cañales, verdes por esta época, y bien hidratados, solo un camino de tierra separe a las comunidades que se abastecen con pozos. Pozos que se han secado en su mayoría. La población de la zona, cercana al mar, vive en la disyuntiva de tener el agua tan cerca pero no poder hacer uso de ella para sus necesidades.

Al respecto de este tema, la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), tiene una opinión. Gregorio Ramírez, representante de UNES, comenta que estos son los reflejos de los efectos de la agroindustria cañera en el país, la cual “hace lo que quiere con el agua.”

“(La problemática) también evidencia que en el país las instituciones tienen poca fiscalización de la Ley de Riego y Avenamiento, pues no se cuenta con el  monitoreo necesario para ver si las industrias tienen los permisos y también evidencian que este país necesita lo más pronto posible una ley general de aguas que permita que la gente pueda gestionar el agua de manera comunitaria” señala Gregorio, a nombre de UNES. La organización ecológica ha trabajado con la Asociación Istatén en asesoría legal y acompañamiento a los proyectos.

Precisamente, uno de estos proyectos de la Asociación Istatén es una gota de esperanza en el panorama árido que se pinta para las comunidades. En la zona del zanjón El Cuje, de Garita Palmera, la asociación ha sembrado más de 40 mil candelillas o arbolitos de mangle rojo, para reforestar los manglares que se están perdiendo en la zona. Álvaro Orellana explica que los arbolitos de mangle, que ahora no pasan de 30 centímetros, han sido sembrados en noviembre de 2015; y son irrigados con un pequeño canal de agua que se abastece del Aguacate.

“(En El Cuje) se han hecho canales para que el agua se introduzca en ellos y ayude al manglar a tener una vida más sustentable. Se han hecho estudios con biólogos y hemos visto que de las 575 de aves que tenemos a nivel nacional, se encuentran aquí 116; y a nivel mundial se cuenta con seis especies de mangle y aquí tenemos cinco. Es un porcentaje que todavía se puede recuperar o restaurar. (…) Si no lo protegemos nosotros, nadie lo hará” finaliza el presidente de Istatén, con la esperanza que estas acciones sigan creciendo para lograr que el recurso hídrico llegue a todas las personas que lo necesiten de manera equitativa,  suficiente y con respeto a los usos prioritarios.


Rigoberto Monge, Vicepresidente de la Asociación Istatén, explica la problemática de las 18 comunidades que viven a orillas de la microcuenca El Aguacate.

La comunidad debe hacer uso del agua para sus diferentes necesidades. No se cuentan con tomas de agua potable; por lo que se debe acarrear de pozos o del río.

No solo las personas se ven afectadas por la situación del agua en esta zona de Ahuachapán. También las especies de plantas y animales.

La microcuenca El Aguacate es una subcuenca del Río Paz, ubicado en el municipio de San Francisco Menéndez, en Ahuachapán.

Borda de 350 metros de largo construida sobre El Aguacate para desviar el curso del río para beneficio de la agroindustria.

Cada una de estas bombas extrae por hora 35 mil litros de agua por hora. En la microcuenca hay dos, colocadas por Central Izalco para su uso exclusivo.

Central Izalco es la agroindustria que también hace uso del agua de la microcuenca del río Paz. Esta empresa utiliza 9 mil galones de agua por segundo para regar los cultivos, algo que hacen las 24 horas, según los habitantes de Bola de Monte.

Los pozos de la zona no solo se ven afectados al secarse. Algunos que si tiene agua se ven contaminados por la penetración en la tierra del glifosato, utilizado para la industria cañera.

Las comunidades asociadas dan a conocer sus exigencias, relativas a la necesidad de acceder al agua para su uso.

Jornada de limpieza y retiro de materiales que obstruyen el libre paso del río Paz.

Organizaciones como El Foro del Agua y UNES se han unido a esta Asociación y a las comunidades para dialogar por el derecho humano al agua.

Integrantes de la Asociación Istatén reaizan jornada de limpieza en la zona de la microcuenca. A su vez, exigen se respeto su derecho al agua.

El desequilibrio de agua dulce y salada es uno de los factores que influye en que los 6 manzanas de mangles en la zona del estero de Garita Palmera se sequen.

Las comunidades de la zona de Garita Palmera, Zanjón El Cuje, playa Bola de Monte han construido canales para preservar la zona reforestada del mangle rojo, ubicada en el zanón El Cuje.

Más de 40 mil candelillas de mangle rojo se han sembrado para reforestar la zona. Estos arbolitos son vigilados constantemente por la población de la zona.

Canal de agua construido para abastecer la zona de manglares reforestados.

Este joven muestra un pozo ubicado en su vivienda, que se ha secado debido a los efectos en los mantos acuíferos del monocultivo

Las extensión dle monocultivo de caña en la zona es de 307 manzanas

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