Las estafas piramidales que acechan a jóvenes (Parte I)

28 Ene 2017 Redacción Vanguardia

En un país donde los jóvenes tienen pocas oportunidades para acceder a empleos dignos que les permitan salir adelante, existen empresas con modelos de piramidales; que ofrecen "soluciones"; pero en realidad son un modelo de estafa. (PRIMERA PARTE)

Redacción Vanguardia, con aportes del "Grupo los 7"

Fotografía: Referencia

A diario, muchas empresas ofertan empleos de recepcionista o ayudantes de oficina por todos los medios. Sueldos que van desde los $500 a los $1000 dólares mensuales, sin requerimiento de experiencia o nivel educativo, una oferta irrechazable. Sin embargo, dichas empresas valiéndose de los altos índices de desempleo en el país y la desesperación por un empleo inmediato cometen fraude contra jóvenes que son los que en su mayoría caen en la trampa. La falta de oportunidades en El Salvador ha llevado a que decenas de personas entre 18 y 25 años sean víctimas de sujetos sin escrúpulos que los engañan con la promesa de darles un trabajo que no existe.

Jonathan, Sonia y Christian jamás se han visto, viven en lugares diferentes, visitan lugares distintos, no tienen amigos en común, sin embargo tienen características que los unen: pertenecen al 26.3% de la población juvenil del país (de 16 a 29 años), además al 10.6% de jóvenes desocupados (no trabajan), han tocado cientos de puertas en busca de empleo y siempre se los niegan, es una dura realidad a la que se enfrentan miles de jóvenes salvadoreños, una situación que frustra sus sueños y futuro.

Sin embargo, una puerta ha sido abierta, una puerta de esperanza y que les permitiría lograr sus metas, ayudar a sus padres o independizarse, son empresas que bajo el denominado ¨Network Marketing o empresas multinivel¨ buscan reclutar ¨soldados¨ como Jonathan, Sonia y Christian para así formar su propio ejército de vendedores, haciéndoles creer que podrán optar a puestos gerenciales, siendo sus propios jefes y con flexibilidad horaria, algo que no se concreta.

El informe de desempleo juvenil en El Salvador, hecho por Social Media 4 Change, revela que los jóvenes que buscan algún tipo de trabajo  son rechazados o excluidos por las exigencias que un empleo requiere, y que pocos llegan a alcanzar. Todos desean optar por  puestos  “honrados”, o un trabajo que les garantice como mínimo la alimentación diaria.

La poca experiencia en los jóvenes limita el acceso a un trabajo formal, el desánimo y la exclusión laboral, se convierte en una pieza clave para que las empresas piramidales se aprovechen de la ¨debilidad¨ de los jóvenes y ante la urgencia de obtener ingresos estas se convierten en un salvavidas ante un mar que los ahoga con un ¡no hay empleo!

Las empresas eligen locales que alquilan en zonas de fácil acceso, como la colonia Escalón o la colonia Miramonte, como un punto de encuentro, se reúnen todas las semanas. Son empresas cuyo objetivo principal es la captación de socios nuevos quienes deben vender un producto de cualquier tipo para obtener jugosos sueldos y empleos que les permita compaginar ratos de ocio con estudio.  

Uno de los objetivos del socio es  vender productos ya sea dietéticos, lociones o suplementos alimenticios, pero el verdadero negocio está en reclutar nuevos vendedores que a su vez consuman los productos. Las empresas tienen gente que compra y vende los productos sin un contrato laboral y que revende unos  de los artículos a otras personas y al vender cierta cantidad de productos obtienen  el anhelado empleo.

Una estafa piramidal es aquella actividad que carece de  inversión real que la respalde, sino que los beneficios de unos “inversores” se pagan directamente con el dinero que invierten otros, es decir, que con el dinero de los últimos que entran a este sistema pagan a los primeros que entraron al sistema, dejándolos sin ganancias.

Dicho de otra manera,  los individuos engañan y roban prometiendo que todas las personas entrarán y ganarán mucho dinero, aunque finalmente sólo las personas que entraron primero (las que dirigen la empresa) ganarán el dinero de las cientos  de personas que dan el dinero para capacitarse y  posicionar en el mercado varias decenas de perfumes, lociones o cualquier producto   para así  entrar a este gran empleo disfrazado de empresa mundial.

¨Sólo buscaba ganar dinero, no perder lo poco que tenía¨

“Encontré unos anuncios de empleo en el  periódico que decía: ofrecemos un buen salario, puedes superarte fácilmente solo con una llamada telefónica”, esta es la historia de Sonia Iraheta quien  nunca  imaginó que esa oferta atractiva la llevaría a perder dinero en vez de ganarlo.

Sonia es  víctima de estafa, a pesar de llevar una carrera universitaria necesitaba generar ingresos para sus gastos. Sonia aplicó al trabajo hace 2 años con solo una llamada telefónica a la empresa ¨Darma¨ aparentemente para ella de origen mexicana y de la que no se tiene ningún registro, asistió  ¨a la entrevista y en realidad era una charla motivacional, nos explicaron que para aplicar al trabajo teníamos que vender un kit de lociones que costaba $200, pero que si las vendíamos nos quedábamos trabajando de recibir y hacer llamadas telefónicas a clientes, el sueldo que me ofrecieron era de más de $500, tuve que prestarle dinero a un amigo para poder comprar el kit”.

Sonia cuenta que no se quedó trabajando porque solo vendió la mitad de las lociones que había comprado, en total 30 lociones. Además aclara que su denuncia ¨no sería escuchada¨ si la interponía, porque ¨es un gran proceso, para que al final no se resuelva¨ exclamó cabizbaja y con una expresión de indignación en su rostro.

Este tipo de estafas son muy comunes en El Salvador, los estafadores saben que las personas no serán capaces de vender el producto y lo único que quieren es robarle el poco dinero que la gente que busca trabajo posee. En este caso, Sonia no se quedó con el trabajo pero si con la deuda del dinero que le prestó a su amigo para comprar las lociones.

Similar situación vivió Jonathan Vázquez, un joven universitario que actualmente se encuentra sin empleo, la empresa para la que optó, ZBC, ofrece un empleo ¨digno¨, salario atractivo y una jerarquía en la cual se puede ascender rápidamente. Todo comenzó con el deseo de superación que pudo más que las dudas sobre las promesas recibidas y el camino a seguir estaba lleno de muchos huecos que no permitirían una verdadera estabilidad laboral y económica en Jonathan.

Los jóvenes y la tecnología son excelentes amigos. Esta es una herramienta verdaderamente útil, pero en ocasiones por medio de la misma los jóvenes se ven totalmente vulnerables y expuestos a sitios web de empleos, donde empresas colocan sus ¨ofertas laborales¨ cuyas intenciones van más allá de contactarlos y ofrecer buenas oportunidades.

Jonathan necesitaba un empleo a inicios de año, pasaba de leer clasificados en el periódico hasta leer ofertas de trabajo en internet, ya que no solo buscaba una estabilidad laboral sino también la oportunidad de continuar sus estudios universitarios.

En internet existen páginas web como www.tecoloco.com y www.computrabajo.com donde la dinámica es diferente a la usual. Las personas aparte de leer ofertas de trabajo, también  acceden a la web creando un usuario, publican su hoja de vida y cuando una empresa busca personal ésta directamente los remites a usuarios con cualidades que se requieren para el empleo y luego son contactadas para una entrevista.

Para Jonathan, publicar su hoja de vida estaba en el rango de lo normal tomando en cuenta la cantidad de personas que lo hacen. Pasaban los días y la llamada tan esperada nunca llegó. Una semana después recibió un nuevo mensaje en su cuenta de correo electrónico, un mensaje que llenó de alegría y esperanza su día sin saber a lo que realmente se estaba enfrentando.

Fue contactado por la empresa Zebra Corporation (ZBC), ubicada en la colonia Ávila, después del ISSS en la colonia Roma. Jonathan asistió a la entrevista, lo primero que notó fue las personas,  que se jactaban y vanagloriaban en ser grandes empresarios. “Su forma de vestir era rara, los veía y parecía que toda la ropa que andaban puesta la habían ido a comprar al Génesis (comercio de ropa de americana), toda vieja y grande. Además que decían tener grandes puestos y una gran vida y eran bien bichos y hasta la forma de hablar era rara”, explica Jonathan.

En la entrevista, muchas personas fueron “descalificadas” y otras las afortunadas “seleccionadas”, Jonathan fue uno de ellos. Lo único que distinguió a las personas aceptadas de las que no lo eran un trozo de cartulina verde que fue brindada por las personas del lugar. Posteriormente la invitación para la capacitación fue dada, Jonathan tenía que regresar tres días después al mismo local para iniciar a laborar en la empresa.

Pero no contaron con que Jonathan detectaría la manipulación y se informaría de la empresa antes de regresar a ZBC. Las demás personas que asistieron creyeron las palabras de su capacitador y se encontraban realmente motivados por tener más cerca la oportunidad de laborar en dicha empresa, sus rostros de alegría era palpable comenta Vásquez.

Al llegar a su casa Jonathan se dedicó a buscar información de esta empresa, sus sospechas no habían sido en vano,  encontró una nota del diario digital La Página donde la empresa ZBC era señalada como estafadora. A pesar de sus dudas acerca de la empresa y el trabajo que le ofrecían, decidió ir a la capacitación con la esperanza de que todo lo que leyó en la nota se tratará de un error.

Dinámicas de canto y baile, se realizaron durante la primera capacitación, nada que una empresa formal realiza. Cuando las dinámicas terminaron, un hombre de origen colombiano llegó al salón donde recibieron una charla motivacional.

Terminada la primera de tres capacitaciones y luego de analizar todo lo que había observado e investigado, Jonathan terminó asegurando que la empresa se dedicaba a buscar a jóvenes desempleados, con necesidad de horarios flexibles y buenos ingresos para manipularlos por medio de charlas motivacionales  para comprar sus productos y estafarlos de la manera más descarada posible, quitándole dinero a quienes se acercaron a la empresa.

La difícil tarea de encontrar trabajo

Cada vez que se organiza una feria de empleo Christian Córdoba, un joven de 22 años, residente en el municipio de San Salvador prepara varias hojas de vida. Siempre llega puntual, deja los documentos, realiza una que otra entrevista y se retira con la esperanza de que será llamado para obtener su primer empleo formal.

El tiempo pasa y no hay respuesta por parte de las empresas a las que intentó aplicar, una situación desesperante en un país donde usualmente las empresas exigen experiencia laboral de por lo menos dos años y que  además tiene altas tasas de desempleo.

Un día navegando por la web, Christian encontró un anuncio de trabajo en una conocida página “OLX”, la oferta era irrechazable, ofrecían sueldo mayor al salario mínimo, sin experiencia laboral y a medio tiempo.

El nombre de la empresa CONCEPTO EN VENTAS S.A DE .C.V. Dicha empresa hasta el 2015 se encontraba ubicada en la Colonia Miralvalle en San Salvador, actualmente se desconoce su paradero. Christian decidió asistir a la entrevista y fue atendido por una mujer a la que llamaban “señorita Dayana Sigüenza”. Según la mujer, la empresa trabaja con un sistema llamado “outsourcing” servicio de prestaciones a terceros. Luego de explicar los requisitos para ingresar a la empresa, los horarios y el sueldo, Dayana programó el día y hora de las capacitaciones.

Cerca de 70 jóvenes, entre los 18 y 27 años, asistieron a la capacitación cada uno con deseos de trabajar. El encargado de brindar la capacitación era un hombre conocido como Elkin Penagos quien se presentó como un empresario, representante de una empresa con más de ocho años de experiencia en telemercadeo.

Tras una serie de dinámicas y charlas motivacionales, el empresario cuyo acento era colombiano, informó sobre la documentación que debían presentar los aspirantes: copia de DUI, Curriculum Vitae y una “prueba de trabajo” para ser contratado.

La prueba de trabajo consistía en comprar y vender doce kits de la marca LECREIRE, marca guatemalteca, cuyo valor individual era de $100, es decir, que debían recolectar $1200. Cada kit contenía dos perfumes uno para dama y otro para caballero. El dinero lo tenían que recolectar en 24 horas.

Ante tal situación, el grupo de jóvenes sintieron  frustración  no les parecía lógica la propuesta de sus futuros “empleadores”  por  lo que Christian decidió cuestionar a Penagos, pues el motivo de asistir a la oferta laboral era para obtener ingresos no para invertir semejante cantidad de dinero. A lo que Elkin arremetió y le llamó mediocre y de mentalidad negativa, frente a todos los jóvenes.

Luego de humillarlo, Penagos sale del salón y regresa con otra propuesta, tenían que vender ya no doce sino tres kits a un precio de $50 cada uno, un cambio repentino. La mayoría de jóvenes accedieron a esa oferta, aún con dudas. Elkin prometió que si no vendían los kits les daría soluciones de cómo invertir el dinero ganado, sin embargo, no fue así.

Al siguiente día la mayoría de jóvenes no logró vender los kits a lo que Penagos reaccionó de forma contraria a lo que había prometido pues los catalogó como mediocres. Elkin les dijo que saldría de viaje a Colombia y que si lograban vender los productos pertenecerían a la empresa, sin embargo todo era una farsa, Christian decidió investigar  la empresa a través del Ministerio de Trabajo no obstante la empresa no estaba registrada.

Christian tomó valor y decidió  hacer una denuncia pública vía Facebook  a través del periódico digital La Página, dicho periódico se dio la tarea de investigar y en efecto se encontró con las mismas prácticas denunciadas por Córdoba.

La empresa CONCEPTO EN VENTAS, Sociedad Anónima de Capital Variable  está registrada en el Centro Nacional de Registros (CNR) a nombre de Xiomara Griselda Orellana Sánchez y la finalidad de la empresa según el acta de constitución es “establecer, operar, administrar y dirigir todo tipo de productos relacionados a ropa y accesorios de vestir”, no a la venta de perfumes como hacía creer.

La empresa del país de las maravillas

Eran aproximadamente las diez de la mañana, a nuestro alrededor  cinco personas, ubicados en un salón sucio y con un pequeño televisor en el mismo estado, la empresa a la que acudimos se llama Procorp. Los segundos transcurrían y los vídeos ardientes latinos no dejaban de pasar por la tv, de repente apareció  una joven que se hacía llamar Sra. Yamileth, con una vestimenta informal, muy inadecuada para pertenecer a una empresa internacional y mucho menos para ser una entrevistadora, nos atendió.

Muy insegura en su diálogo y con evidente nerviosismo, la “Sra. Yamileth” nos explica el funcionamiento de la empresa y las oportunidades de generar dinero. Estábamos rodeados de personas de las que no conocíamos sus necesidades y los motivos por lo que llegarían a caer en las garras de éstas personas. Nos ofrecían empleos en el área de recursos humanos, no especificaron en qué puesto y tampoco dejaron que preguntáramos.

 Días antes llamamos ante un anuncio publicado en los clasificados de La Prensa Gráfica, en la llamada nos solicitaron nombre completo y el número de documento de identidad  y  se nos advirtió que la entrevista lleváramos un cuaderno y un lápiz, lo que no dudamos en hacer.

Para llegar a la colonia Miramonte, Calle Atlitán, casa 293 tuvimos que recorrer toda la zona para dar con la empresa ya que al no tener identificación a la vista se dificulta dar con la dirección exacta. El día de la entrevista se nos pidió que lleváramos solvencia policial y copia de documentos personales, Yamileth aseguró que  se apegan a ley a través de un contrato laboral, es extraño porque normalmente las empresas piden documentos originales y Curriculum vitae cosas que obviaron por completo. 

En cada palabra que escupía la ¨Sra. Yamileth¨ en la charla de motivación mencionaba las ventajas y beneficios económicos de pertenecer a la empresa internacional. Las opciones de trabajo eran comercializar (hasta ese momento no sabíamos) o ser capacitador de grupo, atrás quedó el puesto de gerente de recursos humanos que ofrecían,  a la vez explicaban  dos términos “master” y “senior”. El primero con ganancias de $400, mientras que el segundo de $300 mensuales, ya sea en turno de mañana o tarde como única diferencia.

Su diálogo de novela, ponía en primer lugar a la familia y el esfuerzo que realizan nuestros padres por mantenernos luego las necesidades que como jóvenes tenemos. Yamileth con su monólogo en toda la charla se hacía preguntas y nos mencionaba la frase ¡Ay, Yamileth! seguida de su propia respuesta. No daba la oportunidad de poder cuestionarle, alzábamos la mano y se nos ignoraba; y a cada momento repetía frases de superación personal.

Con todo lo que nos decía parecía que la empresa podría aliviar las deudas y apuros económicos. En los rostros de los jóvenes que estaban en el lugar se notaba lo convencido que se sentían ante lo que decía Yamileth. Sin necesidad de cuestionarse a sí mismo sobre lo verídico o no del posible empleo. 

Al finalizar la entrevista, llenamos un papel con nuestros datos personales, luego nos dio un comprobante, que inmediatamente nos quitó, este tenía el logo de la empresa, un espacio para nuestro nombre, quién fue el que nos entrevistó, el nombre de la persona que nos recomendó la empresa y el horario de las capacitaciones. Esto significaba que pasamos nuestra primera prueba, pero aún no estábamos contratados.

Al salir de la habitación, en la recepción nos esperaba una persona que se hace llamar Daniel Hernández, administrativo de la empresa, con su saco grande para su diminutivo cuerpo y con una sensación de desconfianza se acercó a nosotros para despedirse.

Después de la entrevista, consultamos a una joven de unos 20 años cómo  llegó al lugar y explicó que por referencia de una amiga. De igual manera,  preguntamos si creía en todo lo que  dijeron durante la entrevista, ella con un rostro de duda, suspiró y respondió con un NO.

El primer día de capacitación llegó,  ingresamos nuevamente con la esperanza de poder observar los productos que  venderíamos para optar a un empleo, al entrar notamos un aumento de personas en comparación al día anterior, un gran movimiento de personas moviéndose de un lado a otro, sin parar, nos sorprendió. En un abrir y cerrar de ojos teníamos a Daniel Hernández en frente, con su mismo saco de talla grande, preguntó el motivo de nuestra presencia, a lo que de inmediato respondimos: venimos a la capacitación.

Hernández, antes de ingresar al salón de conferencias  nos dio una serie de instrucciones como apagar el teléfono en frente de él, y no ingerir  alimentos, ni tomar agua durante  la capacitación.

Caminamos por el pasillo principal de la empresa, al fondo frente a nosotros una puerta color café y docena de voces se escuchaban en cada paso que dábamos. Se abrieron las puertas para ingresar y vimos cuarenta  jóvenes de edades entre 18 a  25 años, sentados en filas, cada uno separado a 10 centímetro de la otra persona, esto impedía platicar con cualquiera.

El salón era más grande, dentro del mismo se encontraban frases motivacionales y nada relacionado con la empresa, ningún logo, nada.  Al final del salón  una mujer de baja estatura, piel morena, pelo rubio, cara redonda y con traje formal, dirigiendo el grupo de jóvenes, su nombre era Diana con acento mexicano y con diferentes matices en su discurso inspirador.

El discurso, el mismo que habíamos escuchado en Yamileth, en esta ocasión  explicó el  requisito para optar a un trabajo en la empresas,  necesitábamos invertir una cantidad de dinero significativa, no se nos detalló cuánto. Sorprendidos los asistentes disimulaban su descontento pues lo que se espera para obtener un empleo es un contrato y no dar  dinero que no tenemos, además instó a que si lográbamos convencer a otras personas a que también inviertan su dinero y conseguir más afiliados obtendríamos mayores beneficios, formando así una red piramidal y el anhelado empleo sería nuestro.

Diana, utilizaba cantidad de frases como: -¡Una, dos y tres! ¡Ajá!, -¿Con ganas o sin ganas?, -¡Con ganas!, respondía el grupo con voz alzada. -¿Motivados o desmotivados?, -¡Motivados!, seguían los gritos.

Hablaba y hablaba, nos contaba parte de su vida, enfocándose en las malas acciones de su juventud, pero con Procorp vio una luz de esperanza,  de vez en cuando volvían las frases como: -¿Te vas a esforzar? –Respondíamos ¡Sí!  -¿Lo vas a lograr?  -¡Sí! Aclamábamos.

Estábamos motivados, no bajábamos la guardia gracias a las frases de Diana, en un momento alguien del grupo cruzó los brazos y la ponente con voz alzada le dijo que si le interesaba la capacitación que no tuviera esa actitud y que si no estaba dispuesto al trabajo que se podía ir, cualquier movimiento en falso podía despertar sospechas.

Muchos empezamos a caer y a querer optar  una postura más cómoda, pero se nos negaba, más de dos horas sentados pasaban la cuenta del cansancio, el temperamento de Diana comenzó a subir y regañaba a cualquiera que se encontraba murmurando con otra persona, llegó hasta el punto de pedirle a una joven que pidiera permiso en frente de todos para ir al baño, el trato comenzó a ser fastidioso.

Parecía que el enfoque de este negocio es a corto plazo, las aseveraciones eran directas y sin contemplaciones de los siguientes mensajes: “Hazte rico en poco tiempo y sin esfuerzo” o “Gana dinero fácilmente para comprar todas las cosas que deseas”.

El esquema piramidal es  utilizado por estás empresas con la compra de un producto y se lo van vendiendo a los que van ingresando, y en cada venta el vendedor va generando más ganancia, gracias al nuevo reclutamiento.  

Era curioso que en ningún momento nos explicaron el tipo de producto que íbamos a vender. Las horas parecían ser lentas, las cámaras frente al grupo de personas era el ojo principal pues estábamos rodeados de ellas, no podíamos hacer un movimiento pues teníamos miedo que detectaran nuestra infiltración.

Minutos después nos paramos, estiramos nuestro cuerpo, sentimos un respiro nuestra mente estaba aturdida por la voz de Diana. Con una canción electrónica de fondo nos pusimos a dar saltos, a mover la cabeza de arriba abajo y realizarles un masaje a otras personas, mientras Diana salía por la misma puerta en la que entramos.

Diana ingresó de nuevo y en su mano un folder, rápidamente tomó el micrófono y nos dijo que estaba analizando nuestra actitud detrás de cámara, que las personas con actitud positiva y la mejor energía iban a obtener el puesto. 

Ella tenía un asistente quien estaba atrás de todos  nivelando el volumen de su micrófono, al igual que Diana estaba  pendiente de los asistentes, cualquier movimiento para ellos era sospechoso, entre videos de superación como el ¨el libro de la vaca¨, música  y charlas pasamos cuatro horas en el lugar.

Poco tiempo después apareció Daniel Hernández como espectador, Diana volvió a mencionar la actitud que debemos tener para logar el trabajo, que no nos alegráramos pues faltaba una última prueba y la más importante para  poder  quedarnos con el soñado empleo, el reto vender   kits de perfumería.

El reloj  marcaba la una y media, Diana nos miró y dijo ¡Muchos están desesperados, entre más miren la hora más lento pasará el tiempo! Podíamos  notar la desesperación de algunos que volteaban a ver el reloj que estaba al fondo del salón. Diana puso fin a la capacitación la cual continuaría al día siguiente, salió del salón con la cabeza en alto rumbo a una ¨reunión de negocios¨.

***

Lee la segunda parte de esta investigación la semana próxima.

2 comments

  • Ed
    Ed Monday, 27 Noviembre 2017 18:40 Agregar Comentario

    La mayoria de estas empresas manejan un discurso similar al que propone ANNA ya que si se habla en mal de esto pierden adeptos, herbalife por ejemplo tiene un monton de borregos trabajando a su merced donde solo ganan el dueño de dicha empresa por que hasta uno de los requisitos es que la persona que venda consuman el producto, asi que si se defiende algo creo que debe ser con argumentos y no solo con el sentido de alucion ;) A mi me parece un a porte muy bueno, para no caer en esas estafas.

  • Anna
    Anna Thursday, 21 Septiembre 2017 05:38 Agregar Comentario

    Hay de todo en la viña del Señor, pero no pueden decir que todas las Empresas LEGALES de Redes son Estafa. Primero que nada, vayan a investigar de nuevo que es una piramide... para ahorrarles la investigación les explico: una piramide es una forma geometrica que utiliza TODA corporación para hacer sus Jerarquias de Empleados Y tambien se le llama a esas empresas q solo venden membresias y aire y no productos tangibles. y luego dejen de hablar puras babosadas porque NADIE les dice que es empleo, ninguna red ofrece empleos de gerencias ni esas posiciones nunca, si lo hacen es en serio una estafa.
    El articulo tambien esta BIEN mal escrito, la gramatica fatal no tienen sentido las oraciones y al final dicen cosas que tampoco tienen sentido.
    Si, se vende, si se motiva, si se gana plata. Conozco Personalmente MILLONARIOS de muchos paises que se dedican a las VENTAS y claro Asociar... Y no el mundo vive de las VENTAS pues? wow que estafa es esa? Vender?

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