El acoso sexual en Facebook, una realidad peligrosa (Parte II)

03 Nov 2017 Redacción Vanguardia

Desde su oscura habitación Adriana Martínez, revisa su perfil de Facebook. Ha recibido una nueva solicitud de amistad, con la emoción de una niña inocente, acepta la solicitud e inicia una conversación de la cual más tarde se arrepentirá. El rostro simpático de aquel sujeto la motivó a buscar y revisar el perfil de “su nuevo amigo” hasta encontrar fotografías que evidencian la pertenencia del joven a  una  pandilla. Al enterarse de esta situación Adriana comenzó a desconfiar de él,  bloqueando por instinto al sujeto. Sin embargo, el acoso de aquel joven no terminó ahí.

Redacción: Investigadores Freelance (Iván Barahona Rodríguez, Atilio Flores Figueroa, Jairo Henríquez Flores Gabriela Jordán Morán, Kenia Monge Bernal, Nelson Rivera Cabrera, Luis Martínez.

El verdadero paradigma del acosador

El cultivo de las sociedades machistas a lo largo del tiempo ha constituido una transformación total en las formas de socialización; donde los estereotipos indican la superioridad del hombre sobre la mujer y la dependencia de la actitud de estos sobre cada situación de la vida, así como también el sometimiento de la mujer a cualquier intención del hombre.

Es típico encontrase dentro del sometimiento del hombre hacia la mujer, en muchas culturas el de tipo sexual que implica el aviso de la fuerza para complacer los instintos naturales; no obstante, antes de llegar a desarrollar este acto, tiene una génesis que demanda un acercamiento de primera persona.

Además, la liberación femenina impulsada desde las primeras décadas del siglo XX marcó nuevos puntos en el orden social y han trascendido al plano del ciberespacio creando un nuevo orden, una tendencia verticalista en las relaciones sociales, principalmente en las de carácter social, en que la mujer tiene más libertad de interactuar sin tabús sobre temas de sexualidad.

El caso del joven de 17 años, Alexander Martínez desmitifica la función estereotipada del acosador hombre que busca a la mujer vulnerable para sobreponer la debilidad, no obstante, aquí el caso es contrario, una mujer busca a un hombre, lo acorrala en su cotidianidad.

Es importante destacar la vulnerabilidad de las personas que intentan librarse del acoso, la vergüenza de revela el hecho que son acosadas y mucho más si son personas que contradicen los paradigmas que condicionan a la sociedad, en la que el hombre busca a la mujer, no la mujer al hombre.

Esta desmitificación es un hecho trascendente a la forma habitual que se transmite culturalmente, no obstante, es una brecha que ha surgido, permitiendo la extensión de estas patologías sexuales que remiten a ser centinelas en las vidas sobre otras personas, al acecho de la fragilidad de la adolescencia.

—“… llegue al punto que al final tuve que bloquearla de la red social porque me dio bastante miedo, en el sentido que alguien que no sabes quién es y que te de tu dirección y que te vea y te acose de esa manera da miedo”— comenta Alexander, víctima de acoso cibernético por parte de una señora con una edad aproximada de 40 años, expresa claramente que no podía salir tranquilo de su casa por el acoso constante que recibía de parte de esta persona del sexo femenino.

Las consecuencias psicológicas que se originan en la vida de las víctimas por causa del acoso cibernético son la depresión y la ira que se apodera de ellos y de ellas.

El peligro del cibermundo para la niñez

Uno de los delitos más comunes en internet son los de carácter sexual, a las personas que realizan este tipo de actividades ilícitas se les llama “Acosadores” y el doctor Antonio Chacón Medina, en su libro Una Nueva Cara del Internet: El Acoso, los define como: “el perfil de una persona fría, con poco o ningún respeto por los demás. Un acosador es un depredador que puede esperar pacientemente conectado a la red, participar en chat o en foros hasta que entabla contacto con alguien que le parece susceptible de molestar, generalmente mujeres o niños; y que disfruta persiguiendo a una persona determinada, ya tenga relación directa con ella o sea una completa desconocida”.

Normalmente, el sujeto acosador suele utilizar perfiles falsos creados para engañar a los usuarios que persigue como posibles víctimas. Los niños, al desconocer la situación en relación al riesgo que corren, se exponen ante estos usuarios de manera irresponsable, no por culpa de ellos, sino, del poco control que los padres ejercen sobre el uso de estas tecnologías.

Esta problemática se debe a la poca destreza que los padres mantienen dentro de las plataformas de redes sociales, estos se vuelven indiferentes ante las verdaderas problemáticas que las envuelven. El problema, es que esta indiferencia provoca un desinterés por saber qué es lo que sus hijos hacen en internet, con quienes mantienen contacto.

Los acosadores, aprovechan la inocencia de los niños y lo utilizan como el gancho principal para atraerlos a una segura trampa. Uno de los términos más utilizados para describir este tipo de situaciones es el Grooming, el cual es definido por el Instituto Tecnológico de Comunicaciones de España como: “el conjunto de estrategias que una persona adulta desarrolla para ganarse la confianza del menor a través de Internet con el fin último de obtener concesiones de índole sexual”.

En ese sentido, los infantes que se adentren en el mundo de las nuevas tecnologías, específicamente del internet, se arriesgan a caer en otros tipos de acoso sexual cibernético, entre ellos se encuentran el Sexting, el cual consiste, según Ernesto Ibarra Sánchez en su libro Protección De Niños En La Red: Sexting, Ciberbullying  y Pornografía Infantil, en “la difusión o publicación de contenidos (principalmente fotografías y videos) de tipo sexual producidos por el propio remitente, utilizando para ello el teléfono móvil o cualquier otro dispositivo tecnológico”.

Los jóvenes intercambian mensajes con contenido de carácter sexual inducidos por otros usuarios, más experimentados en este tipo de temáticas. El riesgo de realizar esta clase de actividades, es que la astucia supere la inocencia del infante y lo convenza de llevar la conversación a niveles más críticos. El acosador puede llegar a tal grado de solicitarle a la víctima fotografías mostrando su cuerpo, y es capaz de enviar fotografías de sí mismo para intentar brindarle cierta confianza y que responda con la misma acción.

El padre Estado, la ceguera que empieza a curarse

Desde la aparición del internet y el desarrollo de las redes sociales, las víctimas de bullying y acoso cibernético han aumentado, asimismo, se han revelado escándalos que involucran a funcionarios en hechos que provocan el descontento de la sociedad hacia ellos.

El uso inadecuado de la herramienta Internet intensificó las propuestas de crear un anteproyecto de Ley en contra de “crimines cibernéticos”, en la cual se plantea la regulación las formas de expresión a través de las plataformas digitales.

Por ello, hablar de acoso cibernético es equivalente a hablar de acoso sexual principalmente porque ésta es la base con la que los depredadores sexuales cometen estos delitos, con la diferencia de que lo único que cambian es el medio por el cual lo llevan a cabo; no obstante, si una persona utiliza una red social como Facebook para realizar el mismo delito, este es tipificado como acoso sexual y solamente se le acuña el término “cibernético” que lo clasifica específicamente en este tipo de plataformas.

Además, en ésta se  reitera  que  el  acoso  sexual  es  una  forma  de  violencia  y discriminación  por  lo  que  en  esta  ley  se  protege  y  establece que  toda persona trabajadora goza de igualdad efectiva sin ser objeto de ninguna clase de discriminación. Asimismo, define que el  ambiente  laboral  estará  protegido  de  todo  tipo  de  violencia que pueda ir en menoscabo de la dignidad del trabajador o de la trabajadora.

En  el  Artículo  10  se  consagra  la  responsabilidad  para  la  persona empleadora  de  formular  y  ejecutar  un  programa  de  gestión  de riesgos ocupacionales que incluya programas preventivos sobre violencia y acoso sexual a las mujer.

Por otra parte, el Artículo 7 define como riesgo psicosocial el acoso  sexual  y  establece  que  esta  ley  tiene como fin  erradicar  “aquellos aspectos de la concepción, organización y gestión del trabajo así como de su contexto social y ambiental que tienen la potencialidad  de  causar  daños,  sociales  o  psicológicos  en  las  personas,  tales  como  el  manejo  de  las  relaciones  obrero patronales,  el  acoso  sexual,  la  violencia  contra  las  mujeres”, 

Las denuncias recibidas por instituciones no gubernamentales y la policía Nacional Civil indican que existe un incremento en las denuncias por acoso cibernético. Las principales formas de acoso, tiende a las extorciones y a la forma de ver la sexualidad, predominando el tráfico de pornografía infantil. Existe un tratado con UNICEF que busca prevenir más víctima de acoso cibernético, principalmente en niños y niña.

El trabajo por realizar para combatir este fenómeno  es demasiado, cada día, miles de niños y jóvenes se unen a la gran comunidad global de internet, en donde la necesidad de relacionarse con otras personas surge y puede desarrollarse de manera desmedida una patología provocado por este mundo digital, sin embargo internet no solamente provoca situaciones negativas, sino que además, es una herramienta de utilidad en la vida dependiendo del uso responsable que le dé una persona con base a una enseñanza adecuado con respecto al tema.

Leer la parte I

 

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