La “bomba química” que está destruyendo a cinco mil familias

24 Dic 2017 Redacción Vanguardia

A pesar que el Ministerio de Medios Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) junto a las comunidades locales de San Vicente unieron esfuerzos para generar una ordenanza ambiental, en Tecoluca las grandes empresas de monocultivos siguen envenenando el ambiente con “bombas químicas.”

Redacción: Eduardo Barahona

Fotografías: Karla Rodas

En El Salvador existe un lugar que día tras días es contaminado por químicos altamente peligrosos para la salud humana y para la misma diversidad en el medio ambiente, En el departamento de San Vicente, justamente en Tecoluca, alrededor de cinco mil familias se ven afectados por lo que ellas llaman la “Bomba química”

“Ya tenemos años viviendo con el veneno que nos vienen a regar en avionetas, el “tufo”(El mal olor) nos molesta, luego nos arden los ojos, se pone mal uno, varios están enfermos de los riñones y los niños les da picazón en el cuerpo, viera que rojos se les ponen los ojos a los niños cuando cae el veneno o cuando juegan con la basura quemada” Así relata Ana Zepeda una habitante de Tecoluca, San Vicente que día tras día sufre los efectos de los químicos que son regados en los cañales.

Las empresas cañeras a crecidos a gran escala en este departamento de El Salvador, el problema de las grandes industrias de la caña de azúcar radica en diferentes puntos ya que aunque en el año 2015 se aprobó una ordenanza Municipal que regula la siembra de caña de azúcar, la situación hasta la fecha no ha cambiado mucho, y los monocultivos siguen expandiéndose.

El aire es contaminado con los madurantes como el Gliosato y otros agrotóxicos que utilizan los ingenios de caña de azúcar, además de contaminar el agua de la zona que en la mayoría de la población aun utiliza el vital líquido extraído de pozos artesanales, por otra parte la zafra o conocida como la quema de caña que afecta directamente a las personas, fauna y flora.

La Coordinador de la Asociación para el Desarrollo de El Salvador(CRIPDES) de San Vicente, Esmeralda Villalta, apunta que el problema de estas empresas de monocultivo radican en no limitarse ya que existe una falta de regulación.

“No estamos en contra de los ingenios de caña de azúcar pero si de sus malos usos de territorio y químicos, exigimos a los productores de caña de azúcar que regulen los lugares de siembra, que no se den fumigaciones y que se evite a toda costa que los cañales estén cerca de la población ya que la zafra mata animales y pequeños bosques, queremos una navidad libre de agro tóxicos ya que estos también afecta las fuentes de agua.  

 “Los afluentes de agua son saqueados y contaminados”

El rio Lempa es el afluente de agua más importante de El Salvador ya que atraviesa todo el territorio salvadoreño, en toda el área de Tecoluca existen espejos de agua o desembocaduras del rio que son fuente para las familias que habitante San Vicente.

Pero las empresas cañeras bombean el agua con un sistema que ha empezado a secar estos abastecimientos de fauna y de la misma población la desembocadura El Tambor es una de las más afectadas, pero algunos pobladores han normalizado este fenómeno y aseguran que los ingenios del monocultivo han hecho el bombeo de agua para regar la caña desde hace mucho tiempo por lo que aseguran que “Es normal” que los ojos de agua se estén secando y que los peces estén desapareciendo.

Mirna Ponce quien es otra habitante de Tecoluca, con lágrimas en sus ojos relata la tristeza que siente al ver a su hijo enfermo (Insuficiencia renal) manifestando que él trabajo en un momento en la siembra de caña y que además consumía agua del pozo donde por el mismo drenaje que hacen las empresas y por la fumigación de tóxicos el agua no es apta para el consumo humano.

Representantes del Movimiento Popular de Agricultura Orgánica (MOPAO) como Luis Avilés aseguran que el agua está disminuyendo en todo el departamento de San Vicente, tal es el caso del Humedal Los Conejos, un lugar que a pesar de su disminución aún sigue conservando su belleza pero al observar más detenidamente se puede ver a la distancia el gran crecimiento del monocultivo de caña que rodea el manto de agua.

La Ordenanza Municipal de San Vicente dicta que se prohíbe la aplicación agroquímicos a menos de 300 metros de distancia de manglares, ríos, lagos, lagunas, manantiales, esteros, estanques, apiarios, cultivos de granos básicos, frutales, hortalizas y otras actividades agropecuarias, hospitales, escuelas, caseríos, poblados, lugares públicos, tiangues, rastros y playas, pero la realidad es otra, y la zona sigue siendo un lugar sombrío donde se puede sentir el químico en el aire en el agua y hasta en los mismo pobladores que mueren de insuficiencia renal.

Sobre la quema de la caña, el artículo 24 de la ordenanza establece que cuando existan cultivos que colinden con  manglares, ríos, esteros, lagunas o Áreas Naturales Protegidas, se dejará una franja de 100 metros sin quemar.  De igual manera si el cultivo es colindante con áreas urbanas, escuelas, Unidades de Salud, asentamientos humanos irregulares, núcleos de caseríos y cantones o a otros cultivos en cualquier etapa de su ciclo biológico.

Pero la situación y las grandes quemas siguen existiendo como si de alguna manera las misma leyes ambientales establecidas no tuvieran valides en este lugar.

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