Iniciativas sociales de legalización frente a políticas antidrogas fallidas y corruptas

31 Dic 2017 Redacción Vanguardia

Falsas acusaciones de tenencia de droga mantienen a jóvenes inocentes en la cárcel; mientras otros consumen estas sustancias y no son perseguidos ni estigmatizados, debido a que pertenecen a sectores privilegiados de la sociedad. Ante esta problemática, algunos movimientos buscan la despenalización principalmente de la marihuana; aduciendo que el consumo de otras sustancias legales como alcohol y tabaco generan daños severos a la salud; y el cannabis puede ser, inclusive, medicinal y terapéutico.

Por Luis Martínez

Fotografía de Carlos Cárdenas

Mientras Daniel Alemán jugaba un partido de futbol en la colonia de Altavista del municipio de Ilopango, dos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) lo detuvieron sin argumentar el motivo de la captura, luego de tres días en bartolinas lo acusaron por el delito de posesión y tenencia con fines de tráfico.

 Delito cuya única prueba era una libra de marihuana que los agentes Marvin Alexánder Alvaisa y Reymundo Madrid Pacheco pusieron en las pertenencias del joven, según cuenta su hermana Tatiana Alemán, los oficiales dentro de bartolinas llegaron donde él para arrojarle una libra de marihuana y decirle: “toma esto es tuyo”.

Luego de tres meses, el 17 de mayo, El caso de Daniel fue declarado de nulidad por parte del Juzgado de Instrucción de Ilopango, debido la falta de pruebas y al arresto de los dos agentes bajo los cargos de fraude procesal. Situación que es bien vista por Tatiana, quien afirma que cualquier tipo de evidencia falsa es conocida como fraude procesal.

“En donde más hacen este tipo de detenciones, no lo están haciendo en La Escalón o en La Santa Elena, y sabemos que ahí circulan libremente también las drogas, pero ahí no van a molestar, van a molestar a barrios que ellos catalogan de calientes, y donde según ellos todos por ser jóvenes somos criminales” dijo Tatiana en cuanto a la detención arbitraria de su hermano.

No obstante, la Fiscalía General de la Republica persiste en buscar más pruebas para continuar con el caso, por lo que Daniel aún permanece detenido, ahora no por el supuesto delito de portar marihuana para fines tráfico, si no por el delito de extorsión agravada, situación que experimentan muchos jóvenes en un país donde el consumo no es penado por la ley, pero si su tenencia.

El Salvador junto a los demás países que conforman el llamado triángulo norte de Centroamérica con Guatemala y Honduras, son considerados como un puente de trasiego de drogas hacia los Estado Unidos por parte de los carteles de la droga, lo que provoca la realización de políticas represivas para el control y reducción del contrabando de drogas por parte del Estado salvadoreño.

“Para mi es bien estúpido en cuestión de leyes como regulan ellos la tenencia de la droga, ¿cómo es posible que el alcohol, el tabaco que donde sabemos también que es un negocio, aquí circule libremente y que por eso no sea penado?, pero cuando hablamos de marihuana, en comparación a otros estupefacientes estamos hablando que la marihuana debería de ser como el menor de nuestros problemas”, afirmó Tatiana Aguilar sobre estas políticas.

Sin embargo, este tipo de acciones no ha disminuido el consumo y la venta de productos como la marihuana en la región, el reverendo de la Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador (IEPES), Martín Díaz, especialista en derechos humanos y políticas de drogas, afirmó que desde el año 2008, el gobierno de Estados Unidos desarrolló diferentes  planes para reducir las prácticas ilícitas en relación a las drogas, como lo fue el Plan Mérida que destinó $65 millones de dólares para luchar contra el narcotráfico en Centro América.

No obstante, estas medidas afectan la economía del país por la cantidad de dinero que se destina, ya que las  operaciones como el “plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, forma parte del presupuesto de la nación y que en el 2016 gastó 75 millones en operativos militares.

Gastos que se reflejan desde el año de 2013 hasta el primer trimestre de 2017, donde la Policía Nacional Civil (PNC) dentro de su comisión nacional antidroga aumentó su presupuesto de $291,690 dólares a $338,335 dólares, recibiendo un aumento de $46, 645 dólares durante los últimos años.

Mientras estas medidas continúan, jóvenes como Omar Hernández (nombre ficticio), continúan consumiendo marihuana. Todas las tardes bajo un árbol de un parque de San Salvador, se sienta y sostiene una pipa artesanal entre sus manos, mientras fuma ligeras cantidades de marihuana en su cuerpo.

“Mira para serte sincero, aunque la marihuana sea ilegal aquí en el país, hay muchas opciones para poder conseguir un poco de hierba”, explicó Omar después de expulsar una bocanada de humo. Existe un mercado dentro del país y hay zonas que son del conocimiento de la policía donde se comercializa la marihuana, como lo son las comunidades Tutunichapa, la Pradera y la Fosa, algunas las considera como zonas de alto riesgo.

Informes de la División Antinarcóticos de la PNC (DAN), indica que durante el año 2015 hasta a principios de 2017, incautaron un total de 2028,82 kilogramos de marihuana, superando la cantidad decomisada de otras drogas como el crack (5,22 kg) o la heroína (2,26 kg).

Además, desde 2013 hasta la fecha existen 247 municipios  donde se han registrado capturas por tenencia y tráfico de marihuana, siendo la droga que más movimiento tiene en el país, a diferencia del crack y la cocaína.

Entre los municipios donde más se presenta datos de tenencia se encuentran San salvador, Sonsonate, Apopa y Zacatecoluca, donde el total de capturas en estos municipios son de 5,819 por este crimen.

Sin embargo la cantidad capturas se reduce en los casos de tráfico de marihuana, donde se registran 4,123 capturas en total, siendo los municipios de Ilobasco y Ahuachapan los que poseen mayor índice de tráfico.

Ante esta situación, Martín Díaz, quien durante años ha mantenido un debate a favor sobre la legalización del cannabis medicinal, dijo que el gobierno de El Salvador no tiene un interés en combatir a las organizaciones de tráfico de drogas y lavado de dinero en el país.

Según la policía la venta de marihuana permite el autofinanciamiento de las pandillas en las colonias, lo que provoca una estigmatización hacia las personas que son consumidoras en el país. “La gente piensa de que vos solo porque compres marihuana, piensan que perteneces a ese tipo de personas, no y la cosa no es así”, explica Omar con un tono disgustado, mientras guarda su pipa para evitar llamar la atención.

En el país, según el decreto número 153 de la ley reguladora de las actividades relativas a las drogas, se consideran como drogas a toda sustancia que es mencionada en el código de salud y que actúan sobre el sistema nervioso central, además de modificar el estado de conciencia.

Sin embargo, dentro del artículo 2, las bebidas alcohólicas y  el tabaco son reguladas para el consumo y venta del salvadoreño promedio, a pesar de poseer las mismas características. Situación que disgusta a los consumidores como Omar, quienes argumentan que el consumo de marihuana causa menos daño que el alcohol y otras drogas.

“¿Cómo vas a consumir vos algo que te hace sentir mal y te hace sufrir, y que no te va llevar a un bien?, en cambio la marihuana no siento que me va llevar a un mal a mí, porque no me está matando, no me está creando dependencia y otras drogas si la crean”, opinó Omar, con respecto a la legalidad de consumir alcohol y no marihuana dentro del país, y de cómo este produce más problemas que fumar un porro.

Aunque es considerado ilícito el consumo y tenencia de esta planta dentro del país, existen diferentes organizaciones sociales que buscan la regularización y despenalización del consumo de la marihuana, entre los cuales se encuentra la Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador (IEPES), La Mariaguanaca  y Autocultivo SV, quienes en el 2013 realizaron el primer simposio sobre políticas de drogas en el país.

Desde hace cuatro años estos grupos han realizado diferentes acciones para concientizar sobre el tema del uso de la marihuana en el país, entre las cuales se encuentra la marcha anual por una nueva política  de drogas en El Salvador, siendo la de este pasado 20 de mayo la cuarta marcha en ser organizada.

Si bien estos grupos buscan brindar información a las personas sobre los beneficios médicos del cannabis y educar sobre las políticas de drogas a la sociedad. Entre los participantes existen diversas perspectivas sobre el tema, y a pesar de que exista o no una regularización de la llamada “weed”, ellos continuaran fumándola.

“Yo fumo y vivo mi vida normal, es como un hobby al fin y al cabo”, opinó Eduardo Ávalos mientras compartía un porro con sus amigos en el monumento a la Constitución.

Así existen otros participantes como Mauricio Rivera que no ven como un delito fumar marihuana, y aseguran que médicos y profesionales también la consumen

Andrés Montano, uno de los organizadores de la marcha, se reúne meses antes para planificar estas acciones, el grupo que lo acompaña no supera  las diez personas. Y a pesar de que en la marcha realizada el 20 de mayo, se concentraron una gran diversidad de jóvenes, el cumplimiento hacia las normativas estipuladas no fueron acatadas por parte de los participantes, quienes preferían fumar en grupos a dar inicio la actividad.

No obstante personas como David Santos creen en la lucha de esta causa, él junto a otros miembros de RegulaSV, afirman que han tenido conversaciones con las autoridades y que han presentado iniciativas ante estos. En relación hacia la asociación del consumo de la marihuana y las pandillas, David afirmó que los medios de comunicación son los causantes de que las personas relacionen esta planta con las estructuras criminales.

 “Que detengas a un consumidor con un gramo de marihuana, con dos gramos, con 3 gramos, que importa, tu no detienes el narcotráfico, solo gastas recurso del Estado”, explica Andrés Montano, refiriéndose a las políticas que realizan las autoridades.

Según datos de la IEPES, en una encuesta que realizaron durante el año 2015 con 577 participantes, se  registra que la mayoría de personas consumidoras de esta planta rondan la edad de los 21 a los 30 años formando el 49 % de personas que se consideran usuarias, siendo en su mayoría jóvenes universitarios, que lo utilizan con fines recreativos.

A pesar que en la actualidad existen países cuya legislación permite la regularización de la marihuana en sus territorios, como  lo es México, Uruguay y Chile, dentro del sector político del país no hay un debate sobre este tema y se desconoce propuestas de grupos de la sociedad civil, así lo afirmó Misael Mejía diputado por el partido Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional (FMLN).

El diputado Mejía además opinó que por la situación conservadora en el país este es un tema bastante polémico y que en época de elecciones los partidos no quieren brindar una declaración sobre este tema.

“No es un punto de que si México, si Argentina, Uruguay tienen legalizados el consumo y la venta de marihuana, también el país por eso deba someterse”, expresó Misael Mejía en cuanto a la legislación de otros países de América Latina, además aseguró que es un poco irresponsable achacar a la policía en cuanto al trato con las personas que son detenidas por posesión de drogas.

Por otra parte el diputado Mejía asegura que parte de los problemas de violencia que se tienen en el territorio, tienen a la base el narcomenudeo, que es utilizado por las pandillas.

Pese a estas situaciones, los diferentes grupos que defienden el consumo del cannabis seguirán propugnando la despenalización y regularización de esta planta.

Que para el reverendo Martín Díaz, acciones como la regularización permitirán cortar el flujo de dinero a los grupos criminales, Díaz afirma que en el mercado no se sabe lo que se está consumiendo, no se sabe si tienen adulterante.

Sin embargo, personas como Omar tienen un punto de vista diferente sobre la legalización, para él siempre habrá un estigma social al consumir marihuana. “sería muy difícil llegarlo a concretar, porque siempre el consumo de droga se lo asocia a grupos delictivos” afirma él mientras limpia su pipa con pequeño trozo de alambre y vuelve a insertar un poco de marihuana conocida como “good”.

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