Una victoria a medias con sabor agridulce

18 Nov 2016 Redacción Vanguardia

Opinión acerca de la resolución que el CIADI tomó en favor de El Salvador, ante la demanda de la empresa minera Pacific Rim; una victoria para el país, relativamente; pero que deja tras de sí asuntos pendientes en cuanto al daño humano y material que ha dejado la amenaza minera.

Por Alfredo Carías

La resolución favorable para el Estado salvadoreño en el juicio interpuesto por la compañía transnacional minera australiana canadiense Pacific Rim Cayman  / OceanaGold Corporation ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) institución apéndice del Banco Mundial (BM) es una victoria a medias con sabor amargo, porque ha significado daños colaterales en el proceso como el sacrificio de 6 defensores ambientales que fueron asesinadas por oponerse a la minería, amenazas a muerta contra activistas, campaña de intimidación contra periodistas comunitarios, un litigio  desgastante y costoso para las finanzas del gobierno salvadoreño sin seguridad de recuperar lo invertido.

Dicho tribunal ordenó a Pacific Rim Cayman resarcir a El Salvador con ocho millones de dólares por los costos procesales del arbitraje, pero esa cantidad no cubre los $13 millones de dólares que ha representado dicha defensa. Además, la compañía minera adelantó que revisará “en detalle” la resolución, lo que deja entrelineas que tiene el recurso de apelar el fallo y continuar con un litigio interminable.

Las deudas pendientes en honor a los mártires

No obstante,  para los funcionarios de gobierno esto representa una victoria formal que favorece a El Salvador.

 “Nos congratulamos y agradecemos como gobierno el papel de la Fiscalía, el papel jugado por las comunidades de Cabañas, de Chalatenango, de San Isidro, que han jugado un papel valiente, y el papel de la solidaridad internacional en distintos países del mundo  que acompañaron la lucha de estas comunidades en contra de la minería”, aseguró el portavoz presidencial en declaraciones a la prensa.

Sin embargo, ningún funcionario salvadoreño se ha atrevido a mencionar la impunidad perpetrada en los asesinatos de los ambientalistas, sus homicidios permanecen sin ser investigados a pesar de la insistencia de sus familiares, de organizaciones comunitarias, ecologistas y sociales que reclaman justicia desde hace siete años.

También el gobierno salvadoreño no ha mostrado valentía en emitir una legislación que prohíba de manera tajante esta actividad contaminante o realizar acciones precautorias, todo por el temor de ahuyentar la inversión extranjera.

Prueba de lo anterior, es que ha permitido continuar con las operaciones de la compañía minera OceanaGold  a través de sus subsidiaras Fundación El Dorado y Minerales Torogoz en el territorio de Cabañas, haciendo supuestas campañas “benefactoras”, brindando clases gratuitas de inglés a niñas y  niños, ofreciendo consultas médicas gratis, proporcionando cursos de emprendedurismo, financiando capital semilla para pequeños negocios, con el propósito de comprar la voluntad de la población para permitirles la exploración y explotación minera.  

Ante esta falta de voluntad política del gobierno central y congreso salvadoreño, las comunidades predominantemente con historia guerrillera en el departamento de Chalatenango, se han organizado para establecer un frente común de lucha contra las empresas transnacionales mineras en la zona, haciendo uso de referéndums locales y amparados en ordenanzas municipales ambientales.

Dichas consultas populares son con el propósito de declarar la mayor cantidad de territorios libres de minería en el país, por el momento han sido 4 municipios que han instaurado esta declaratoria, pero esta acción se pretende que tenga un efecto domino contagiando de ánimos a otros municipios para que ejerzan el libre derecho de definir su propio futuro.

El Salvador es el único país de la región centroamericana y Latinoamérica que no ha permitido la actividad minera, gracias a la lucha organizada de las comunidades, de las organizaciones sociales, ambientalistas y de la solidaridad internacional de países como Australia, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Las Filipinas, entre otros.  

Esta victoria a medias es un precedente, pero no significa que debe bajarse la guardia y de eso están conscientes las comunidades y las organizaciones que aún insisten en parar definitivamente a las empresas transnacionales mineras que intentan invadir el país.

Comentarios

Todos los campos son requeridos.

47 Av. Norte #226, Col. Flor Blanca, San Salvador.
Contáctanos: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.