Reservas de vida: las joyas paradisíacas en El Salvador con el cambio climático

22 Jul 2017 Redacción Vanguardia

La constitución de la república en su artículo 117 declara la protección ambiental y deber del estado proteger los recursos naturales esto es el deber ser de las entidades encargadas de la protección de la diversidad biológica, la naturaleza misma como la vida del planeta.

Por: Eduardo Barahona

Fotografía: Archivo/David Martínez

Es cierto que desde los inicios del tiempo desde los eslabones perdidos hasta el homo sapiens, desde la evolución darwinistas, desde el mismo credo y el espiritualismo se ha considerado a la Tierra como el centro de vida, donde crecen los grandes árboles y reverdecen las hojas de la Madre Tierra.

En este planeta donde la vida de todas las especies es importante para un ciclo constante de crecimiento y mutua ayuda, por lo que actualmente la humanidad ha buscado lugares geográficamente estables para la vida silvestre junto al crecimiento poblacional, estos lugares donde se encuentran ecosistemas terrestres y marítimos considerados  Reservas de Biosferas según declaraciones  de la Organización de las Nacionales Unidas para La Educación, La Ciencia y la Cultura (UNESCO)

El Salvador es un área que mantiene territorios considerados grandes reservas de biosfera, pulmones para el mundo y uno de los lugares más paradisiacos y místicos por su inmensa belleza es la bahía de Jiquilisco  localizada en la costa pacífica de nuestro litoral donde las tortugas carey desovan los huevos en las arenas de las zonas costeras y que la misma Ley de Medio Ambiente en los artículos 72 y 73 estipulan la protección de los recursos costero-marinos, en especial para su conservación, estas joyas que contienen manglares y arrecifes son reservas ecológicas donde no se debe permitir alteración.

Las reservas de biosferas son consideradas zonas llenas de vegetación de manglares por lo que además de ser una Reserva de Biosfera, Jiquilisco también es un sitio donde llegan aves migratorias en su paso por las tierras cuscatlecas, por lo que también recibe la categoría internacional de Sitio Ramsar, por su abundancia de agua incluida aquí la fauna y flora. Un patrimonio natural para la vida.

Por lo tanto un Convención internacional Ramsar que entra en vigor desde 1999 da la garantía de sitios de gran importancia para la humanidad legalmente establecido con acuerdos internacionales y leyes generales del país que brindar protección a estas maravillas de la madre tierra. Pero la realidad es desvastadora, también la Madre Tierra esta siendo acuchillada por la mano la humanidad

Las reservas de biosferas y los sitios Ramsar son santuarios verdes para invertebrados, crustáceos, aves, peces, anfibios además de una lista de seres que habitan en estos parajes.

Mientras se recorre en las lanchas de los pescadores artesanales se puede observar un paraíso tan irreal por la constante vegetación y seres ilusorios que solo se observan en libros de biología.

Las Reservas de Biosfera; la bahía de Jiquilisco (Xiriualtique  Jiquilisco) que consta de  101.607 hectáreas de perfección natural tiene leyes y tratados que la defienden ahora solo falta que se cumpla lo escrito.

Además de esta joya existen dos paraísos considerados como tesoros nacionales como: La Reserva de Biosfera Apaneca Ilamatepec con  una reserva compartida con Honduras y Guatemala, la Biosfera Transfronteriza  Trifinio-Fraternidad, conformado en la parte de El Salvador con el Parque Nacional Montecristo y Parque Nacional San Diego y San Felipe Las Barras y el Lago de Güija, y el cerro el Pital.

Pero no es solo un tema de nacionalismo sino de humanidad y respeto a la fauna y flora  la misma UNESCO ha llamado a estas tres biosferas como “Las Joyas de  las Américas” por lo que existe la necesidad inmediata de valorar estas maravillas que engalanan a nuestro país. Pero se pronostica por investigadores que el año 2030 los índices de vapor subirán por la expulsión de gases de efecto invernadero, y si no se mitiga el calentamiento global, estos lugares desaparecerán y con esto la tasa de mortalidad subiera a escalas 10 veces mayores a la actual, por la sequía, inundaciones, terremotos, maremotos y otros efectos causado por el no cuido de la tierra.

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