El país que estigmatiza a sus jóvenes

12 Ago 2017 Redacción Vanguardia

La delincuencia y violencia juvenil y pandilleril no es solo un fantasma del pasado sino una estrategia de los grandes grupos de poder, donde se busca que la muerte de los jóvenes sea un beneficio para sus intereses particulares.

Por: Eduardo Barahona.

Durante la historia de la humanidad han existido lapsos del tiempo donde de la nada una gran parte de la población desaparece, pero esto no es un fenómeno natural sino más bien naturalizado por los dictadores que aplican muy bien la mal llamada “Despoblación” o el “Darwinismo Social.”

En la actualidad la violencia  en contra de los jóvenes no solo radica en la violencia  de pandillas sino que existen otros agentes que se ven involucrados, patrones sociales establecidos para la exterminación de los más vulnerables.

Pensar en esto me llevo a investigar sociológicamente este fenómeno y me remonté a la Primera Guerra Mundial, donde los británicos y los alemanes se enfrentaron de una manera mortífera, pero hasta en ese caos hubo una pausa para pensar, para recordar que todos eran humanos independientemente de quien les había enviado a ser carne de cañón.

Un 24  de diciembre de  1914 los soldados británicos y alemanes acordaron una tregua para celebrar la navidad, el inglés Willie Loasby llego al fuerte alemán pidiendo la tregua. El teniente alemán Niemman, lo recibió con cigarrillos y chocolate, no hubo balas ese día sino abrazos, pero luego de esa fecha el sistema continuo con la despoblación y la sangre surgió nuevamente.

En Latinoamérica no es diferente, en El Salvador no es diferente, los gobiernos han vendido su alma “al diablo” tanto la derecha como la izquierda juegan a contar muertos, hacer tratos directos con las pandillas, para ver quién gana y como es evidente los medios de comunicación han utilizado esta situación de violencia como una mercancía de venta ganando el morbo y la sangre.

Una forma de descentralizar la mirada del pueblo es promover políticas un tanto ilusas y prehistóricas como la MANO DURA y EXTRA DURA que fue adoptada en el año 2010 y que fue un total fracaso ya que se dio la persecución juvenil, no solo de los miembros de la pandillas, sino de todo joven que se expresa de una manera diferente a los establecido (grupos suburbanos)

Según el informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010 EL Salvador ocupaba el primer lugar de los 83 países estudiados en índole de homicidio en el caso de jóvenes.

Pero el sistema actual enjuicia al joven sin brindar una oportunidad, es perseguido, por las pandillas, por la policía y  el ejército esto genera más incertidumbre en la mente joven que antes de sentirse perseguido opta por ingresar en alguna pandilla, con esto no estoy diciendo que es la opción del beneficio, al contrario van directo a la muerte, pero ya están muertos desde que viven en un país donde la educación y el arte no son temas primordiales, los magnates, empresarios, políticos partidarios, solo quieren máquinas que trabajen, no importa que mueran, al final es una noticia más en los noticieros estelares.

Esto es una clara falta a los derechos fundamentales, ya que en el artículo 3 de la Declaración Internacional de Derechos Humanos declara: “Todo individuo tiene derecho a la vida a la libertad y a la seguridad de la persona” ¿Entonces por qué mueren los jóvenes?

¿Es que todos acaso somos pandilleros? Llevar tatuajes, vestir diferente o lo repito el simple hecho de ser jóvenes es una condena, donde disparan los de la “Mara” los de la “Policía” los “Soldados.” Ni las autoridades, ni los medios de comunicación investigan a que se debe la muerte de un joven, porque terminó en el pavimento con mordidas de bala o con cuchillo, hay un estigma por ser joven, y no se da la oportunidad se atiende de forma negativa y las leyes enjuician sin motivo aparente solo “porque vivía en una zona conflictiva.”

En lo personal, estuve a punto  de desaparecer por las pandillas ya que viví en una zona muy peligrosa catalogada como roja, tengo tatuajes artísticos pero a nadie le interesa eso, logré escapar no sé cómo, pero quizás hubiera sido una noticia más donde la gente hubiera dicho “a saber en que andaba metido.” “Tenia tatuajes, está bueno que hayan matado a otro pandillero.” Pero sé que la gente no es del todo culpable, así nos han mal educado, el sistema quiere que nos matemos y odiemos entre los mismos, mientras ellos comen abortos de pescados en sus mansiones.

También fui golpeado salvajemente por miembros de la fuerza armada, decían que era pandillero, por el lugar de residencia que aparecía en mi DUI, así que la mal llamada “limpieza social” es utilizada actualmente con el mismo fin que se utilizó en prácticas generalizadas en políticas como las del apartheid en Sudáfrica y la guerra civil en Estados Unidos, o las ejecuciones de niños en Guatemala, México y Brasil, donde los grupos paramilitares volaban cráneos, como pasa en Colombia, y como paso en El Salvador en 1932 donde fuer masacrado el pueblo indígena, es una comparación anacrónica pero fundamental para recordar que se sigue buscando una “limpieza de los pobres” el exterminio.

Otro ejemplo en la línea de tiempo son los grupos paramilitares o escuadrones de la muerte que existieron en el conflicto armado en El Salvador, La mano Blanca en Guatemala, y no me vengan a decir que actualmente los políticos no tienen nada que ver con las muertes en esta país, si ya pactaron con las pandillas, con el narcotráfico, todos y todas saben que en México no solo desaparecen  43 estudiantes normalistas, que un presidente llega al poder gracias a contactos con los cárteles.

En El Salvador Los grupos de extermino actual son los residuos de aquellos grupos que se formaron  en la década de los noventa como una evolución de los grupos paramilitares  con visión política  era la activación de la “Limpieza Social.”

Aquí se ejecutan a los jóvenes; pero no se ejecutan programas intensos de educación o cultura, existen pequeños procesos que son un inicio para brindar oportunidades, pero todo queda en la zona central, en la capital, pero es necesario recordar que se debe llegar a esos lugares donde nadie quiere entrar, y no es imposible simplemente no se quiere hacer. Un plan nacional de educación y artes no se puede hacer, ¿acaso las pandillas controlan todo? No lo creo, simplemente estos grupos son necesarios para la “despoblación social;” los grandes empresarios necesitan vender seguridad, por lo tanto hay que tener violencia, los políticos necesitan culpar a sus contrincantes de las muertes, por lo tanto necesitan de las pandillas y todo esto mientras en este momento quizás un joven está muriendo sin saber porqué.

Comentarios

Todos los campos son requeridos.

47 Av. Norte #226, Col. Flor Blanca, San Salvador.
Contáctanos: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.