Un cúpula intolerante versus un edil ansioso de poder (Opinión)

20 Oct 2017 Redacción Vanguardia

Lectura de la coyuntura política a cargo de uno de nuestros colaboradores.

Por Evin Alexis Sánchez Pinto

La actual coyuntura política ha llevado a muchos actores políticos, sociales y económicos a opinar respecto a las últimas decisiones tomadas por algunos partidos políticos como la prematura candidatura de Carlos Callejas como carta ganadora de ARENA en las próximas elecciones presidenciales 2019 y que representaría la puja del capital económico dentro del partido de derecha.

Por otro lado la expulsión del actual edil capitalino, Nayib Bukele, de las filas del FMLN por una supuesta agresión a la síndica de la comuna por votar a favor de ARENA y frenar ciertos proyectos sociales impulsados por el joven Bukele. Aquí me centraré y haré un análisis sobre este acontecimiento.

Como todos sabemos en las últimas semanas el Alcalde de San Salvador y carta ganadora del 2014 del FMLN, Nayib Bukele, profundizó las críticas a su partido por una serie de decisiones que venían tomando desde el ejecutivo, a tal punto que en una gira en Washington, el edil llegó a expresar que El Salvador no tenía presidente.

Ésta crítica se da por la ausencia del mandatario ante el alza de violencia en el país, los impuestos generados que, de los 23, 7 afectan a los que tienen mayor adquisición de bienes, entre otras cosas.

Pero esas críticas, que desde antes Bukele había lanzado, no fueron la razón de su muerte política dentro del partido de izquierda, hay otra cosa más profunda y de mayor análisis y es la siguiente: Dentro de la Comisión Política del FMLN hay una puja de poder y esa puja de poder está enmarcado y liderado por la futura sindica de San Salvador: Jaqueline Rivera.

Los antecedentes de Rivera son muy complejos ya que antes de ser diputada dividió al partido en todo Cuscatlán a tal punto que relegó al anterior diputado por el FMLN, Cristóbal Hernández, provocando con su auto imposición una división territorial que hasta la fecha se mantiene, modelo que implementó en San Salvador.

Pero al parecer el partido de izquierda cayó en el juego. La dirección del FMLN quedó al descubierto en toda la trama debido a una serie de errores que cometió durante tres o cuatro semanas, el primero, negociar bajo la mesa la aprobación a la reforma de pensiones con el bloque de derecha, segundo, frenar la aprobación dentro del concejo de los proyectos impulsados por Bukele, y tercero inventar acusaciones contra el edil sobre la misoginia y otras hierbas que llevaron a la lucha judicial en donde el joven edil salió exonerado. La cúpula quedó al descubierto.

Pero la culpa no es toda del FMLN sino que también de Nayib Bukele sus errores trascendentales marcaron la mentira oculta que lleva en sus verdaderas intenciones, sus críticas tenían una sola dirección y una sola línea, sus asesores, ex personeros de ARENA y de pensamiento de derecha, aumentaron el ego del alcalde a tal punto que sus ansias llegaron al límite provocando su autoexpulsión.

Y digo ansioso porque las verdaderas intenciones era solamente una: que el FMLN apostara por él para las elecciones presidenciales del 2019 y ser el único candidato y convertirse así, en el tercer presidente de izquierda o quedar libre del Frente y así buscar por sus propios medios la presidencia.

Conquistó a una parte de la población joven, voto indeciso y frágil, tocó sensibilidades virtuales, deseos profanos y vanidades, tocó egos e impulsó una revolución virtual a tal punto sentir que puede formar un movimiento que pueda quitar la bipolaridad política salvadoreña. Error.

Ahora con la libertad que se le ha dado pretende impulsar un movimiento ciudadanos para ser el próximo mandatario, sin estrategia y sin buscar aliados políticos que puedan ayudarle dentro de la Asamblea Legislativa y Corte Suprema de Justicia.

Él mismo ha dicho que con ARENA no haría alianzas y que con la actual dirigencia del FMLN menos, entonces ¿Cómo pretende hacer la correlación de fuerzas para tener gobernabilidad? El ansioso alcalde no ha medido la magnitud de sus acciones.

El FMLN y ARENA son maquinarias electorales bien fundadas que no pueden desaparecer por un capricho. La población aun no despierta de ese sueño profundo y está comprobado al querer elegir a un “caudillo” que nunca se ha acercado a la gente. Aún, nuestro tiempo, el tiempo de los pobres y del obrero no llega mientras sigamos buscando en la clase política líderes que velen por nuestros derechos.

El FMLN y Nayib perdieron la dirección hacia donde ir desde que la vanidad les tocó la puerta, ambos siguen viendo a los ciudadanos como peces electorales sin posibilidad de resolver sus necesidades básicas.

El FMLN necesita despertar y unificarse si quiere gobernar y si quiere consolidar el poder.

Comentarios

Todos los campos son requeridos.

47 Av. Norte #226, Col. Flor Blanca, San Salvador.
Contáctanos: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.