La seguridad, el juego donde pierde el pueblo

09 Feb 2017 Redacción Vanguardia

Análisis acerca de las condiciones de la polarización y sus efectos en la sociedad salvadoreña actual; como una nación en búsqueda de reconciliación y a la vez, atacada por la polarización.

El Salvador, a partir de unos años atrás, en el tiempo de posguerra, ha pasado de ser un país en proceso de adaptación del fin del conflicto armado, al más violento del mundo, según la tasa de homicidios registrados. Esto pone en vilo los planes de seguridad que se han implementado, desde la creación de la Policía Nacional Civil en los Acuerdos de Paz, hasta este 2017.

25 años después del fin de la guerra, surgen grupos delictivos que se han ido incrementando y mutado, tanto en su accionar como en su “bandera de lucha”, atacando desmesuradamente a la sociedad civil, a los de abajo, a los que no ganan, siquiera, un salario mínimo.

Ningún plan implementado en los gobierno de ARENA funcionó para paralizar el flagelo, ni la mano dura, ni la súper mano dura, ni ningún otro plan pudo frenar la incursión de grupos pandilleriles en la sociedad.

Recientemente, en el 2016 se aprobaron una serie de medidas para combatir la delincuencia: Las medidas se basaron en una sola enfocadas en Centros Penales: paralizar el comando o la “alerta verde” desde los “clubs social” de las pandillas y reducir las ordenes de crímenes que se planeaban y organizaban desde ahí dentro.

Pero más allá de ese contexto absurdo para poner en sintonía que es lo que se “está haciendo” para frenar este hampa, surgen planes oscuros que han salido a la luz: negociaciones de partidos políticos con “pandilleros” para obtener beneficios electorales.

ARENA y el FMLN siguen jugando con la sociedad salvadoreña negociando pactos con criminales… criminales que han asesinado a familiares, amigos, conocidos, que han extorsionado y han puesto contra la pared a colonias y municipios completos.

Tal cual pareciera que el mismo actuar de las pandillas utilizan estos partidos políticos, que pasan negociando desde adentro sus juegos para obtener garantías de poder o cuotas partidarias con un solo objetivo: no dejar gobernar al otro en paz o, en su defecto, arrancar del poder a los adversarios a toda costa.

¿Cómo parar este problema si los que nos gobiernan actúan igual o peor que ellos? ¿Cómo implementar planes de represión si no tenemos planes de reinserción y de prevención? ¡Ah! Sí, hay planes de prevención, pero pocos los conocen, alejados y muchos sin apoyo del gobierno o de los gobiernos anteriores.

En este juego polarizado políticamente, el bienestar de la sociedad no es prioridad para nuestra “clase política”, no tenemos una educación integral, mantenemos planes educativos desde hace medio siglo, un sistema educativo cafetalero. No hay un avance significativo en materia académica.

No existe una formación adecuada para poder fomentar profesionales capaces de crear soluciones al conflicto social, político y económico que vive nuestra sociedad, la educación es un factor fundamental para sobresalir de los problemas que atañe nuestro país.

No solo con represión se soluciona un problema como el de las pandillas, sino también de brindar oportunidades a los niños y niñas que viven en colonias en conflicto, de mejorar el sistema penitenciario, de mejorar la calidad de vida… de dejar a un lado los intereses electoral.

El país puede avanzar hacia la erradicación de la violencia, con propuestas integrales, siempre y cuando nos quitemos los “ismos” de nuestra cerrada mente y podamos abrir paso a las nuevas generaciones. Es hora de decir basta a la polarización.

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