Las "Letras sin harte" de Santiago Leiva

14 Ago 2016 Redacción Vanguardia

Entrevista con el periodista y escritor salvadoreño Santiago Leiva, acerca de su segundo libro "Letras sin Harte", compilación de cuentos o historias urbanas construidas en forma de crónicas; que tiene una intención más allá que la de ser publicado: aportar a un proyecto más grande que Santiago y colegas cercanos a él quieren formar para beneficio de más periodistas.

Por Miriam García

Fotografía: Tomás Cruz

Santiago Leiva es un periodista cuyo nombre es reconocido dentro y fuera del gremio. Este salvadoreño luchó contra el cáncer y le ganó la batalla; aunque en el proceso perdió la mitad de su rostro. Ahora, a dos años de esa operación que le cambió la vida, y en cuyo proceso se acercó a Dios con una ejemplar actitud ante la vida; Santiago se ha volcado por la literatura.

Su primer libro nació el año pasado, y se tituló “A medio rostro”, un texto donde recogía fragmentos de su vida, su enfermedad y su proceso de recuperación y acercamiento a Dios, como él mismo afirma. Ahora se ha lanzado a un segundo proyecto diferente; un libro de cuentos titulado “Letras sin Harte”; una compilación de relatos con formato de crónica. Con este proyecto Santiago busca impulsar un proyecto colectivo más grande y a la vez seguir haciendo lo que más le gusta; escribir y contar cosas. Ahora que conoce el mundo de la literatura, ha decidido quedarse en él.

El libro “Cuentos sin Harte” será presentado el viernes 26 de agosto en el Centro Cultural Legislativo. Tiene ilustraciones originales de Javier Ayala, un joven estudiante de diseño y amigo de Santiago y se compone de 18 cuentos cortos acerca de historias urbanas.

¿Por qué decide hacer cuentos, por qué comienza  este libro?

Después que me salió lo de la pensión en 2013 yo quedé como desempleado de la Prensa Gráfica. Entonces yo no podía acceder a un trabajo con planilla porque estaba pensionado. En ese momento no tenía ninguna puerta abierta para escribir y cuando a uno le dicen “Hey, te vamos a pensionar” uno se siente que queda inútil ¿me entiende? Me imagino que así  pasa a los señores. Entonces comencé a escribir seguir con lo que a mí me gusta hacer y en cierta manera no perder la práctica de lo que había sido durante casi 18 años en ese momento. Así empecé a escribir cosas que, quizá podemos llamarle locuras que se me ocurrían en el camino, comencé a darme cuenta de cosas, relatos, y le busqué forma de libro.

¿En qué año comienza a escribir los cuentos que integran este libro?

Los primeros en 2013. Quizá fue como en el mes del periodista que empecé a escribir unos y publicarlos en Facebook, luego escribí otros y los publicaba en el 3000, del Co-Latino y algunas personas los leían y les parecía lo que leían; entonces dije ¿Por qué no darle continuidad a los cuentos? Y el año pasado escribí los demás y este año a veces hacía tres por día; de cosas que me daba cuenta, mientras iba viendo cómo llenar un libro, aunque fuera pequeño, entonces eso lo iba retomando y puliendo hasta este año.

El libro consta de 18 cuentos, ¿pero escribió más?

Quizá un par más pero alguien me dijo que los libros de cuento llevan unos 12; pero como ya los tenía escritos y mi idea era presentar un trabajo a mis 20 años de estar en el periodismo, este año en julio cumplí 20 años en el periodismo y mi idea era no algo para la gente sino como un logro personal publicarlo. Son 18 relatos cortos y con el tiempo me he dado cuenta que por lo menos en las universidades a uno le enseñan a hacer notas frías, a decir el cuándo, cómo, dónde. Yo creo que este libro, de textos escritos en forma de crónica puede servir para que los nuevos periodistas, los estudiantes de periodismo tengan una idea de que las limitantes para escribir están más que todo en nuestra mente y que la literatura puede ser un buen medio para contar algo. Ahora los periódicos electrónicos, las noticias en twitter le ganan a los periódicos.

La gente lee ahora cosas más pequeñas.

Así es, entonces si uno como periodista escribe distinto probablemente la gente tienda a leer más. Usted puede leer un cuento; pero no lo leerá de la misma manera en la computadora. En ese aspecto no se ha perdida vigencia. La idea es eso, que los periodistas escriban diferente.

¿Está enfocado a jóvenes estudiantes de periodismo?

Sí, a que no se limiten a lo que les dicen en las universidades de que “Ah, mataron a fulano…” no, se puede hacer una historia de esa muerte tocando el lado humano. Entonces son escritos algunos reales otros inventados.

¿Cuál es el eje en que giran los cuentos? ¿Tienen un tema central todos?

Son diferentes, son historias que tienen que ver mucho con la vida cotidiana. Yo no le hablaría de género porque para mí esto es nuevo, desconozco el lenguaje de los escritores pero he tratado de hacer cosas que sean distintas en los cuentos y que tengan ese punto que llame la atención al leerlos. Algunos van un poco enredados y la gente los lee dos veces para encontrar algunas cosas.

¿Los temas son cosas de la vida real, no hay nada de ficción o fantasioso?

Son hechos reales contados de una forma distinta. Hay uno que se me ocurrió así, de repente; pero son cosas que suceden, como de un muchacho que se duerme en el bus y cuando se da cuenta está rodeado en una zona peligrosa. Entonces como escapar de allí.

Plantea situaciones que puede vivir cualquiera.

Así es. O hay otro ejemplo que mucha gente se enamora por las redes sociales, que entra en intimidad a través de eso, entonces cosas así, cotidianas. Son historias reales y otras que la he visto y que con un poco de imaginación las he adaptado.

A mí me llama la atención el título “Letras sin Harte” ¿Por qué ese nombre?

Porque realmente acá es bien difícil vivir de la escritura, es bien difícil que se tenga pago por ello. Vivimos en una sociedad donde casi nadie lee, son pocos los que leen o compran lectura. Cuando lo hice era como un hobby, no lo pensé que a partir de este dinero iba a comer o hacer dinero. Harte se refiere a no hartarse, por eso es el nombre. Pero este libro tiene un propósito más. Este libro se convertirá en semilla. Lo que se venda de este libro ira destinado a un proyecto que estamos haciendo con un grupo de periodistas, destinado beneficiar a periodistas. Periodistas que en su momento queden despedidos o que queden en el aire ser esa institución que aconseje, que pueda ayudar, entonces al final lo que se busca es presentar el libro y que sirva como capital semilla para algo más grande que sería en beneficio de todo el periodismo que realmente está desamparado.

Usted ha experimentado eso y sabe lo que se vive

Me ha tocado a mí y le ha tocado a mucha gente más que cuando uno queda sin empleo realmente lo dan por desaparecido, o sea se va y nadie se acuerda. Por ejemplo en Facebook al principio todo el mundo se solidariza pero al tiempo nadie se acuerda, no figura más. La idea es eso, darle seguimiento. Qué tal si pudiéramos tener un banco de datos y podes decir “Hey, tenemos a alguien.”

¿Lo que se obtenga del libro entonces servirá como la base de este proyecto?

Lo que se obtenga será el inicio para pagar un proceso largo, porque es todo un proceso lo que se viene con esto. Servirá para pagar eso.

A partir de este libro tiene dos textos publicados siempre del género del relato, ¿usted piensa seguir en la literatura, piensa escribir más adelante otros libros?

Sí. Hay un tercer proyecto. Ahora no está muy avanzado, llevaba ambos a la par pero quería salir primero con este que es más relacionado a mi profesión. El anterior “A medio rostro” es más mi historia, más de la vida, tiene que ver con las maravillas de Dios en la vida de uno. La forma de superar las desgracias que es como puede llamarse a las enfermedades. Este ya es más relacionado a mi trabajo, nada personal sino enfocado a quién soy dentro de la profesión. El tercero será un poco como el primero, hablar sobre casos de gente que sufre, casos concretos y reales. Si Dios quiere el otro año.

¿A usted le gusta la literatura? ¿Qué libros que pudieron haberlo motivado?

De los famosos he leído algunas cosas de Gabriel García Márquez, también de escritores de acá. Salvadoreños he leído libros de Jorge Galdámez, he leído un libro de Guido Flores que se llama “Roque”, “Las Mil y un historias de Radio Venceremos” “Por los caminos de Chalatenango” “Luciérnagas en el Mozote” a partir de allí he visto una referencia de que no estoy tan lejos de lo que allí se escribe. Me gusta también leer cuentos, he leído cuentos escogidos en antologías de varios escritores que son muy buenos.

¿Qué mensaje puede dar a los periodistas jóvenes y no tan jóvenes con respecto a lo que ha trabajado en este libro y lo que significa?

Primero que nos apoyen, no sé cuánto va a costar el libro, me imagino que no será mucho. La idea es que entre nosotros mismos lo podamos comprar y aún valoramos la idea con los amigos que trabajamos en la Fundación que le contaba. Puede que comprar el libro sea el aporte para pertenecer a nosotros, cuando ya la tengamos. Siento que si lo pueden comprar los estudiantes de periodismo les puede servir mucho a ellos, quizá también a los periodistas que ya estén para que vean que hay otra forma de contar las cosas, de que sí se puede hacer con el periodismo otras cosas. Al menos yo los últimos diez años estuve escribiendo notas sobre fútbol y en el fútbol se necesita bastante creatividad para llevar al lector al lugar del partido o contar que sucedió. Eso ayuda bastante con la mente para escribir distinto.

A los jóvenes les diría que no se limiten a aplicar lo que se dice en los salones de clase; no es hablar mal de los catedráticos pero la gran mayoría no han pasado con el medio y se han quedado con lo que hay en libros; pero si revisamos por ejemplo periódicos de España podemos ver que están más avanzados hacia la literatura que hacia una nota normal.

¿Un periodista se puede “soltar” un poco más al escribir?

Yo creo que sí, por ejemplo nos dicen que una entrada no puede pasar de 30 palabras y la verdad es que no es cierto. Puede usar puntos, dos puntos. Hay bastantes herramientas que pueden usarse. No solo se puede decir “lo mataron” al principio, puede contar algo diferente y al final decir: “mire, a él lo mataron.

¿Abordar de manera más humana las notas?

Sí, yo creo que la gente está un poco cansada de leer día a día muertes que se transforman en estadísticas. Ahora ya no se dice “fulano quería ser tal cosa, quería hacer tal cosa” solo se dice “tantos muertos…” sólo números.

¿Cómo fue la recepción del primer libro?

Como hubo campañas antes de la enfermedad y durante estuve en el hospital entonces cuando salió el libro la gente respondió bastante y no solo de acá sino de Estados Unidos. Entonces yo creo que está más distribuido en Estados Unidos que aquí. Estoy en la tercera reproducción. Se hicieron mil la primera, otros mil la segunda, se agotaron esos dos mil y en enero de este año saqué otros mil más que son los que están a la venta y este que vendrá a sumarse. Este es mi aporte al sueño que tenemos con otros compañeros. Cada quien sabe que está haciendo, pues estamos trabajando en conjunto. Esto será el capital semilla para algo más. Es mío pero, por decir algo, a partir de acá todos nos ayudamos. Por eso decía, si nos pueden apoyar los periodistas pues la idea más grande es algo que servirá para los futuros periodistas.

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