La poesía de Vladimir Amaya en"Deflagración constante"

25 Sep 2016 Redacción Vanguardia

Vladimir Amaya celebra la antesala a sus diez años en el oficio de la poesía con su primera antología propia “Deflagración constante”; luego de ser antólogo de generaciones de poetas salvadoreños.

Por Miriam García

Imagen principal: Fragmento de portada "Deflagración constante"

Vladimir Amaya, poeta y antólogo, presentó recientemente su primera antología personal "Deflagración constante"; una compilación de algunos de sus textos publicados y no publicados; como una antesala a la celebración de sus diez años en el mundo de la poesía.

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¿Un antólogo se puede antologar a sí mismo?

Yo considero que soy divulgador de obra ajena, del trabajo de otros poetas. Pero en este caso yo lo tomo como un doble desafío. Si me atreví a escoger obra ajena en mis trabajos anteriores… y ya que me abrió la puerta la fundación Alkimia para decirme que estaba este proyecto, yo me tiré de cabeza a escoger mi propia obra.

¿Este proyecto nació como idea tuya o fue en conjunto con la fundación Alkimia?

Yo siempre tuve la idea de hacer alguna compilación. Siempre en la gente que anda en este medio siempre debe tener ese gusanito dentro de tener esa selección de “Cuales son mis mejores poemas, cuales son mis poemas favoritos o los que le gustan a la gente y me lo han externado. Yo tenía eso en la mente de ciertos textos. Incluso de algunos poemas que la gente no la puede encontrar o a veces yo los leo y la gente me dice “mirá el poema tal, dónde lo puedo conseguir” y yo les digo que ya no quedan ediciones. Entonces esa idea siempre me rondó en la cabeza y yo creo que con el espacio de la fundación eché a rodar este proyecto.

Es como otros proyectos que ya tenés armados, creados pero que no están publicados.

¿Y a qué se debe el título?

“Deflagración constante” se llama así porque siempre he sentido que estoy ardiendo a un ritmo muy exagerado, frenético a veces. Vengo trabajando desde… desde el 2010 me conoce la gente; pero vengo trabajando desde el 2007. Vengo con esta cuestión de arder, trabajar, meterme de un poema a otro y otro.  Y ahora hasta me estoy metiendo a la edición, como ejemplo este poemario de Roger Guzmán, “Óxido.” Siempre estoy de proyecto en proyecto, entonces mi trabajo poético es un reflejo de eso. Entonces esa es la simbología de la quema.

¿Hay un hilo conductor en este poemario recopilatorio o solo has tomado de diferentes poemarios?

La estructura es bien básica. Es de orden cronológico, desde el primer poemario que es “Los ángeles anémicos” de 2010, pasando por “Agua inhóspita” “La ceremonia de estar solo” hasta llegar a “La princesa de los ahorcados” que el último poemario publicado. Luego los que están después son de poemarios inéditos pues también quise tener ese plus. No es la primera selección mía. Por ejemplo, Otoniel Guevara ya ha hecho una selección de mi poemas pero siempre de poemas inéditos. Yo siempre quise hacer una selección de mis poemas que no se han publicado aún. Escogí los que sugerí que estaban terminados, al final de unos siete poemarios más; más los publicados se hacen como trece o catorce. Así es el desarrollo del libro y saqué cuatro poemas sueltos de cada uno y al final cuatro poemas que son propiamente de la “Deflagración” porque nunca vi donde meterlos.

Pero, ¿para hacer la selección de los ya publicados, cual fue el criterio en que te basaste?

A lo que apelé fue primero a mi criterio, mi opinión sobre el poema y después a lo que me ha dicho la gente. Por ejemplo hay uno de “La ceremonia de estar solo” que escribí para mi papá; aunque a mí no me gusta mucho pero a la gente le suena, así que lo incluí. Hay poemas que no son mis favoritos; pero hay más de una o dos personas que me han dicho algo. Igualmente tuve la libertad que nadie me estuviera apresurando. Tuve esa libertad.

¿Y los criterios para seleccionar los no publicados?

Fue con la opinión de los poetas con que me reúno que son Roberto Deras, Manuel Ramírez, los que fuimos “El perro muerto”; igual con Roger Guzmán me he sentado a ver nuevos poemarios, Herbert Cea, Mario Zetino. Son gente que tiene un criterio de peso. Realmente sentí que algunos poemas de estos no eran para poner a concurso. Uno siente cuando un poema que está escribiendo, por las sensaciones de ese momento que le han contado o experimento. Uno sabe cuándo ese va a ser “El poema.” En Deflagración constante son textos que me agradaron a mi y a la gente.

¿Ningún poema de “Deflagración” tuvo potencial para ser de concurso?

No, considero que los concursos son una auténtica lotería, y eso que así fue como empecé en esta cuestión, en los Juegos Florales. Pero más que eso, la poesía la consideré una actitud de vida. Es captar esas vibraciones de uno mismo, de otras personas, el momento que se está viviendo. Uno tiene que seguir esa dirección y por eso al final queda esa frase, que la poesía es una forma de vida. Por eso ni siquiera pensé decir “meto este, mejor no…” porque son textos nada más. Como te digo, son poemas que gustaron a otras personas, me gustaron a mí; pero sé que puedo dar más.

Incluso estoy pensando en otros proyectos donde se que están plasmadas sensaciones y no solo son poemas sueltos. Algo de mayores amplitudes.

Con respecto al trabajo que llevó hacer este poemario, el tiempo ¿Cuánto fue?

Fue rápido. Los poemas ya estaban. Como te digo, yo ando ardiendo. Fue fácil seguir una secuencia, tener una secuencia. También incluí poemas con los que me di a conocer en el lejano 2010 como “Hermana menor” “Mujer barbuda.” Se me hizo un trabajo más fácil de escoger, armar y publicar.

¿Y los comentarios que tiene el libro en la contraportada?

Son retomados de trabajos anteriores. Han salido a la luz por algún trabajo, alguna antología mía. Yo los seleccioné. Yo me declaro culpable con ello. Y me siento satisfecho también; son personas serias como Jorge Boccanera.

¿Y qué significado tiene esta antología en tu trayecto? Porque lógicamente vas a continuar y más adelante vas a hacer otra seguramente. ¿Cómo ves tener este trabajo?

Marca una etapa. Eso siempre es importante, recordar de donde uno viene. Para mí eso significa, qué he hecho, cómo he estado ardiendo todo este tiempo, sacándole provecho a los días, a los meses. Para mí es un recordatorio y es como un nuevo inicio. Una nueva etapa. Igual la vida te da sorpresas. Puedo estar ahora hablando esto y puede suceder que no avance. Ojalá que no; pero es un recordatorio: de dónde vengo, qué es lo que he hecho e incluso hasta donde voy.

¿Dónde se puede encontrar?

En Clásicos Roxil, Los tacos de paco, incluso creo que estará en La ceiba. Se va a estar moviendo donde ya se lo pueden.  

¿Y qué ténes pensado para después de “Deflagración”?

Entre un día de septiembre y diciembre de 2006. me encontré conmigo mismo. Entonces fue vencer o morir. De ahí ya conocen la historia... Al año siguiente, en 2007 me quise empecinar en esto Me tiré de cabeza. Comencé a arder. Después es historia. Los proyectos que siguen van encaminados a celebrar esos diez años que se cumplirán pronto. Siempre es bueno celebrarse; pero de vez en cuando, no todo el tiempo; pero siempre se da esa oportunidad. Yo lo quiero hacer. No me he dado tiempo para esas actividades. Deflagración marca el inicio de estas…

De las fiestas patronales de Vladimir Amaya

Sí. La mecha siempre está ardiendo aunque esté lloviendo sobre ella. Siempre sigo viendo en qué quemo el tiempo.

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