La vida después de la amenaza minera-Entrevista

24 Nov 2017 Redacción Vanguardia

El doctor Vladimir Pacheco es experto en el tema de minería. Ha trabajado de cerca con procesos de cierre de mina en diversos países de Latinoamérica y también en El Salvador, donde trabajó con la PDDH para realizar recomendaciones para el Gobierno; luego de la aprobación de la Ley contra la minería metálica.

Por Miriam García

Fotografía: Archivo / Luis Tobar

Vladimir Pacheco trabaja junto a las comunidades y organizaciones para buscar alternativas ante el cierre y prohibición de minerías que puede dejar efectos medioambientales, como el caso de San Sebastián, en Morazán; o sociales, como ocurrió en Santa Marta, Cabañas. Recientemente estuvo en el país y parte de su trabajo era identificar el impacto que iba a tener la minería en Cabañas y como se puede hacer frente a un panorama que ha sido permeado por la sombra minera.

***

(Parte de la investigación es saber) según los datos de la compañía cuanto iba a dejar de ganancia a la comunidad en caso que se hubiera dado el proyecto, comparando eso con el tipo de desarrollo que se pudiera impulsar sin minería. Todo esto lo estamos comparando con los objetivos de desarrollo sostenible, las metas de desarrollo sostenible (MDS), que son una medida internacional de las Naciones Unidas que dan metas específicas. Por ejemplo, una compañía puede decir que vamos a ayudar a una comunidad, pero decimos no. Queremos ver medidas objetivas

Quieren ver cómo iba a impactar.

Sí, por ejemplo una de la MDS es reducir la mortalidad infantil a cierto porcentaje, entonces se puede medir si el impacto de la compañía va a empatar en eso positivamente.

En qué manera lo que ellos pretenden se relacionan con los MDS.

Sí, la mayoría de compañías dicen “vamos a ofrecer esto y lo otro”

Por ejemplo, decían que iban a ofrecer empleos.

Eso está bien y se puede medir; pero de qué manera cualquier otro tipo de ayuda que puedan dar va a impactar positivamente en la comunidad. Eso solamente se puede hacer si se tiene una medida objetiva, que no es ni de la compañía ni de los gobiernos, es una medida internacional que los gobiernos adoptan. Por ejemplo ver como las promesas que ellos estaban haciendo se corresponde con las metas sostenibles y tenemos que hacer otra proyección; por ejemplo en el caso del turismo, que es lo que se busca impulsar, se hace un análisis para ver cuánto empleo va a generar, cuánto daño va a causar y toda esa serie de cosas y luego se dice “de la ganancia que va a salir de esto qué de esto va a ayudar a cumplir las metas”, dependiendo de lo que la comunidad quiera o el gobierno diga. El asunto es que cualquier cosa que una compañía minera o cualquier propuesta de desarrollo deben tener eso.

Se puede dar a trabajo; pero no siempre va a impulsar al desarrollo sostenible. Se puede tener un casino. Hay una serie de actividades que generan empleo, pero no necesariamente las ganancias van en función del desarrollo sostenible y las personas involucradas en este caso.

El trabajo que están haciendo es de las proyecciones si la minería se hubiese dado, porque en El Salvador ahora que tenemos la ley antiminería, se supone que no debe impulsarse nada.

La razón por la que lo hicimos es esto; porque la promesa de la compañía estaba allí, porque hubo un conflicto.

Es cierto, porque la empresa, principalmente a través de Fundación El Dorado, impulsaba algunas actividades y hay gente que cree que eso hubiera contribuido al desarrollo de la comunidad.

Así es, por ello se quiere poner eso en perspectiva. Mucha gente dice que ahora que la compañía no está, se les está quitando la oportunidad que se les estaba dando. Lo que hay que hacer es decir que la industria minera ofrecía esto. Como iba esa actividad a contribuir a llegar a que se cumplieran las MDS y cuantos iban a ser los costos. Nosotros lo que hemos hecho es un cálculo basado en lo que la compañía estimaba. Ellos estimaban que serían 25 millones anuales, donde van incluidos empleos, regalías…

Todos los programas que tenían como talleres, escuelas, reforestación…

Sí, impuestos, o sea todo. 25 millones al año por 20 años. Eso está magnífico, entonces hay que ver en primer lugar que parte de ese dinero va en función del desarrollo sostenible. Y esas metas pueden ser por ejemplo las que se haya hecho el gobierno o puede ser una meta que la comunidad afectada podía ponerse para sí misma, que nunca se hizo. En vista de ello se tomaron como medida las metas que el gobierno tenía para Cabañas. No sabemos cuáles eran las MDS que el gobierno tiene para ese sector; pero en la mayoría de los casos el gobierno central maneja que para todo el territorio tienen que ser las mismas, por lo que se usan como medida. Pero hay otra cosa. De esos 25 millones hay que restar tres cosas. En primer lugar el gasto del cierre de la mina; porque según he visto en los planes de la compañía no se había incluido el gasto de cierre de minas y eso puede estar costando, para esa mina, entre 15 a 20 millones. Son un millón cada año. Luego hay que restar también cualquier daño hecho al medio ambiente.

Que tendría que paliarse con ese dinero.

Hemos hecho cuentas y saldrían quedando como 10 millones anuales; porque los gastos para reparar el medio ambiente, que no se repara, si no que apenas se compensa; sería bastante dinero. Lo otro es la compañía había prometido empleos; pero al final de esos 20 años de operación, qué van a hacer los técnicos en minería, la gente que trabaja en la mina. Todas esas cosas debemos saberlas. Tiene que haber un momento en que se tiene que transferir estas personas a otros sectores, labores. No se puede esperar que sigan en la minería. Ese readiestramiento, desplazamiento de gente hay que contarlo. Quedarían como 10 millones de dólares anuales para la comunidad y habría que preguntar qué se logra. Luego no hemos hecho todavía una cuenta de la inversión que se necesita ahora que ya no está la minería, si el Gobierno o la Empresa Privada pudiera generar 10 millones para poder compensar lo que la mina estaba pretendiendo y parece que hay suficientes actividades en el departamento….

..Que pueden compensar o paliar eso…

Sí, sí. Por ejemplo, estuvimos viendo que el turismo que se quiere impulsar, por ejemplo en Ilobasco y todos estos lugares; pero parece que hay más potencial, estuvimos viendo la riqueza ecológica y es muy alta, lugares de recreación, ecoturismo y todo eso.

En este caso, quizá es más sostenible porque involucra a las comunidades en algo que ya pueden hacer y todo el tiempo.

Claro, no se puede medir dólar por dólar porque la actividad minera requiere bastante dinero para poder llevar  a cabo sus operaciones, mientras que estas otras actividades no requieren de tanto capital pero generan empleo. Allí es donde se puede buscar. Están otras como la agricultura familiar que es bastante fuerte en Cabañas. Tendrían que activarse cosas como ferias de la agricultura, donde el productor vende directamente su producto a los clientes, no es al por mayor, si no al por menor. La seguridad alimentaria, tratar que continúen creciendo en cosechas de granos básicos, luego también está la pesca y eso requeriría conocer la salud de los ríos; pero nosotros hemos estado viendo que hay posibilidades poder reactivar y potenciar muchas de las actividades para poder crear empleos y que no se requiera de un actividad minera y que no requiera de tanto capital extranjero.

¿Que se potencien las capacidades que ya se tienen?

Eso requiere mucho de la intervención del Estado y también gasto. Eso requiere programas de capacitación; pero no hay que olvidarse que ese gasto lo tenía que haber hecho siempre el Gobierno con la empresa minera allí. Por ejemplo con la actividad minera el gobierno tendría que capacitarse para estar monitoreando.

¿Siempre hubiera tenido que hacerse una inversión desde el Estado?

Sí, no es una inversión extra, solo que ahora es dirigida a cosas diferentes.  Yo creo que la inversión también puede venir de un préstamo, por ejemplo el Banco Mundial, puede hacer ese tipo de préstamo que el Gobierno debe idear como solicitar.

¿Se tiene una proyección de cuánto hubiera sido el impacto ambiental y social si se hubiera llevado a cabo la actividad extractivista?

El impacto ecológico, tenemos algunas cifras preliminares pero no las hemos finalizado. Más que todo se trataba del potencial a la contaminación de los ríos, del aguas. Y como se sabe muchos de los ríos de Cabañas van a parar al Lempa Eso es algo que otras organizaciones han dicho antes; pero aún no tenemos cifras concretas de esto que ya se sabe. El daño social estamos queriéndolo medir por la cuestión de la delincuencia pero también con la muerte de ambientalistas.

De hecho, ya hubo un daño social en la zona.

Sí, las expectativas han hecho que la comunidad se haya dividido, ya existe el daño social. Hay un conflicto. Allí está que el daño ya está hecho y yo creo que hubiera sido un aumento. Ya ha habido 5 muertes, es posible que haya habido más, además de otros problemas que lleva la minería, como el incremento de la prostitución, la delincuencia organizada o no organizada.

¿Nexos con narcotráfico, como sucede en Honduras?

Sí, especialmente porque la frontera está cerca.  También cosas como fuerzas de seguridad de la compañía maltratando a gente de la comunidad, todo ese tipo de problemas. Todas esas cosas no se pueden medir de una forma única, si no que hay que ver diferentes indicadores. Por ejemplo hay gente que dice que esas muertes no fueron causadas por la Compañía; pero en la forma que hay que entenderlo es que fue causado por un conflicto social, derivado de esa situación.

Porque si no hubiera estado la amenaza de la minería no hubiera pasado nada.

Sí, sí. Además que esto es una cuestión psicológica también. Es la expectativa; que la gente comienza a pensar que allí hay actividad económica y que se va a mejora y ahora la gente está deprimida, empieza a pensar que a alguien se debe culpar, el Gobierno, el movimiento ecologista. No se ponen a pensar que esto siempre iba a terminar. Esa es la naturaleza de la minería. El recurso se termina.

Está el ejemplo de Santa Rosa de Lima, el proyecto terminó y los efectos están allí. Es un reflejo de lo que pudo pasar.

Sí.

¿Todas estas proyecciones de qué manera se van a dar a conocer a estar personas que estaban a favor y que creían que con la minería iban a tener un beneficio, de qué manera se les va a concientizar para que vean que existe otra alternativa?

En eso estamos, en este trabajo para poder mostrar que ha alternativas. Queremos sacar un estudio, socializarlo, y hacerlo accesible para que la gente vea que no solamente la minería los iba a salvar. Hay otras cosas que están allí que quizá esta esperanza que tenían hay que desviarla, darle una nueva ruta, que la desemboquen en cuestiones como por ejemplo turismo sostenible, todo eso. Que no pierdan la esperanza pero que en primer lugar vean los costos que iba  a llevar eso y que reorienten su mirada a otras actividades. Todos necesitamos esperanza. Que las cosas van a mejorar y yo creo que hay mucho potencial allí pero hay que saberlo explotar. Es posible que tome un poquito más de fuerza, que no venga de fuera.

Que involucre un fortalecimiento de las comunidades

Sí, quizá implique más trabajo pero que sea más perdurable.

Parte de su trabajo es ofrecer alternativas a personas que ya están trabajando en minería artesanal, en Santa Rosa de Lima.

Sí, se ha creado una comisión por parte del Gobierno para ayudar a las personas que trabajan como güiriseros para crear alternativas para ellos, porque parte de lo que recomendamos en la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos es que se haga un proceso lento que los involucre a ellos para buscar alternativas; porque si el gobierno está esperando que se acaten a la ley por si mismos, eso no pasará fácilmente.

¿Tienen un estimado de cuántas personas están trabajando allí en minería artesanal?

Nosotros hemos hecho un estimado de entre 400 a 500 personas, pero la minería artesanal no es un trabajo a tiempo completo, puede ser temporal, una o dos tres veces a la semana cuando oyen que encontraron una veta o en temporadas que no hay trabajo en otro lugar. Entonces puede ser que haya un número alto de personas que se identifiquen como güiriseros; pero que no trabajen así a tiempo completo. Simplemente no da capacidad la mina para producir suficiente trabajo. No hay suficiente yacimiento allí.

Eso también implica un impacto social, en la salud y en la comunidad; porque parte del trabajo que hacen los güiriseros implica quemar con azogue. Eso impacta en la salud.

Ese es otro proyecto que estamos impulsando, nada menos tuve una entrevista con gente del Instituto Nacional de Salud para ver cómo podemos llevar a cabo una investigación para ver el nivel de mercurio en la sangre de estas personas. Ya se llevo a cabo un estudio; pero encontraron que no había mercurio; pero me di cuenta que los promotores de salud no fueron a San Sebastián, sino que los güiriseros mandaron su gente a la unidad de salud de Santa Rosa de Lima y eso pudo haber causado un sesgo. Y en segundo lugar el diagnóstico es bien difícil, a veces una prueba de sangre puede depender que si esta personas está con contacto por varios meses, es bien difícil medir el mercurio en la sangre. Lo que estábamos pensando es  hacer un análisis de cabello que es uno de los más certeros y hacerlo no solamente con los güiriseros si no con los familiares más cercanos. El mercurio se vaporiza, se eleva y luego cae. Cae cerca y a veces viaja. Si ellos están trabajando en su casa y hay una mujer embarazada, está expuesta. El otro tipo de gente que queríamos investigar es a los joyeros.  También el mercurio se impregna y puede viajar a kilómetros de la zona. Yo si tuviera los fondos haría estudios hasta en el río Goascorán porque el mercurio viaja bastante y ver hasta donde está y es posible que allí se den caso de gente que coma pescado y este por la bioacumulación de mercurio llegue a las personas.

¿Cuál es el efecto de la acumulación de mercurio provocado por la minería artesanal?

Más que todo, daños al sistema nervioso. Existe una condición que se llama mercurialismo, cuando se tiene bastante mercurio en la sangre se pierde la memoria, se afecta al sistema nervioso, es bien difícil detectarlo, súper difícil. A veces se diagnostica otra cosa.

Parte de las recomendaciones que había dado la PDDH a estas personas es que cambien de actividad, y tenían algunas alternativas.

Se están tratando de crear estas alternativas, voy a reunirme con ellos para verlo. Nosotros dimos unas ideas  en el estudio que se hizo en la PDDH, pero ninguna de estas opciones que habíamos dado se podían tomar en serio hasta que se hablara con la comunidad. Lo más importante es que al involucrarlos a ellos que tomen decisiones, porque ellos lo desarrollarán más adelante. Por ejemplo, se ha pensado en productos de piedra, porque saben cómo trabajarla, luego estaba la cuestión de que trabajen en construcción de lugares difíciles. Nosotros debemos ayudarles. Un trabajo conjunto de los expertos en creación de empleo, economía y ellos. Una de las ideas que se nos ocurrió a nosotros es la transformación de esa área porque necesita mucha rehabilitación, porque Santa Rosa de Lima es un sitio turístico y también de contrabando, pero allí llega mucha gente; entonces se puede implementar la mejora de carreteras, crear un parque ecológico donde la gente puede observar el proceso de rehabilitación de un lugar contaminado. Se podrían involucrar muchos de ellos tanto en la rehabilitación del lugar. La forma de rehabilitarla que proponemos necesita de recursos y gene que trabaje allí y al mismo tiempo crear un turismo que aprecie ese proceso de rehabilitación. La gente verá eso y se va a educar, incluso la mina misma, que es una cuestión histórica porque estuvo allí desde 1910. Eso lo han hecho bastantes minas en Suramérica.

Yo considero un pequeño inconveniente y es la contaminación que ya está en el agua, porque es bien evidente en la zona lo contaminado que están los mantos acuíferos. En ese caso, ¿de qué manera se podría minimizar y cuanto tiempo  se debe esperar para que la naturaleza lo logre limpiar?

Son bastantes años…

¿La mina cerró en qué año?

Se paró la producción en el año 2002 o 2001. El daño ya estaba hecho. Con los planes de remediación que nosotros habíamos recomendado se trataba en primer lugar evitar que el agua entre, que se filtre. Hay que tapar todo lo que se puede para evitar que agua lluvia entre; pero siempre habrá alguna forma. Pero al minimizar el flujo lo que sale se puede controlar. Se controla por ejemplo con humedales. Hay diferentes maneras. Métodos aeróbicos, anaeróbicos, con una serie de minerales. Pero implica una inversión. Nosotros en el estudio de la PDDH calculamos que sería un gasto más o menos de 50 mil dólares anuales. O sea, no mucho porque el flujo es pequeño. Mucha de esta inversión se podría generar de entradas a este parque. El gobierno tendría que invertir en eso. También se espera que no se sigan contaminando los pozos y el agua subterránea. Lo que se trataba de hacer era parar el drenaje ácido de minas. Pero a la vez pensamos que si ese va a ser un modelo de restauración de medio amiente para otros casos que tienen contaminación con metales pesados. Al principio se invertirá más y al replicarlo sería menos

Inclusive después se podría hasta recuperar la inversión.

Así es. La otra cosa que habíamos identificado era que el abastecimiento de agua, ANDA tendría que llevar agua por cañería, porque esto va a llevar tiempo la restauración de los pozos; pero entonces esa sería la forma más cara para abastecerse agua. Quizá una solución intermedia sería que tengan más tanques de captación de agua lluvia y no utilizar la de los pozos; para mientras porque eso, la recuperación, llevará años y la gente necesita agua ya.

También habíamos dicho que las opciones de privatizar el agua no funcionan. Ahora está pagando precios exorbitantes por una pipa. Algunos de ellos gastan del 15% al 20% de su ingreso en el agua. Eso no los deja salir del estado de pobreza y desarrollarse. Es necesario que eso suceda antes de crear esos proyectos, porque si no se pueden abastecer de agua, mucho menos al turista. Yo me pongo a pensar que estos son los problemas del país sin minería  y luego como sería con la minería. Sería problema tras problema tras problema, y el país sin tener como resolver económicamente eso. El Estado no tiene la capacidad para monitorear eso de cerca no solo medioambientalmente, sino financieramente, pues según la ley que estaba vigente, debían guardar cierto dinero para la fianza del medioambiente.

¿Pero eso quién lo iba a garantizar?

Exacto, y la compañía que estuvo minando en san Sebastián no hay dinero ahora y el gobierno debe pagar para resolver un problema que no le corresponde.

¿Cómo se llama la compañía que estuvo minando allí?

Comerce Group. Sus oficinas cerraron en El Salvador. Existe una página web; pero nunca contestaron al intentar comunicarnos con ellos. Se le llama de una mina abandonada, porque la compañía ya no tiene oficinas acá; pero sabemos que existe. La comunidad puede demandarlos en conjunto en cortes norteamericanas, pero para ello habría que organizarse y eso podría ayudar a obtener recursos para la rehabilitación. Un grupo de abogados podría llevar ese caso, el problema es que si se hace sin una comunidad organizada si gana, a dónde se irá el dinero, se pelearán entre ellos. Aun cuando se gana se pierde porque la gente no tiene visión a largo plazo, mientras que la cuando la gente está organizada, es diferente, piensan en invertir. Yo les dije cuando fui a exponer allá: Es esencial que se organicen, es otra cosa que hay que fortalecer.


Vladimir Pacheco (al centro)

Comentarios

Todos los campos son requeridos.

47 Av. Norte #226, Col. Flor Blanca, San Salvador.
Contáctanos: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.